Las mejores canciones en lo que va del año

Está por terminarse junio y con él la mitad del 2019. Qué mejor forma de despedirlo que con un recuento de canciones sobresalientes que han sido lanzadas a lo largo de estos meses, las cuales catalogo como tal ya sea porque ofrecen algo novedoso o porque dentro de sus respectivos géneros logran cautivarnos con su sonido o la calidad escritural de sus letras. Así quedó la lista:

  • “Late night feelings” – Mark Ronson ft. Lykke Li

El pasado viernes 21 de junio se estrenó el nuevo material discográfico de Ronson y la canción que da título al disco merece reconocimiento: pop con disco que luce un equilibrio entre sonidos orgánicos y digitales que, en compañía de la voz de la sueca Lykke Li, construyen un dance hit dinámico, lleno de capas sonoras que transportan a todo un viaje agridulce donde el corazón roto baila y se regocija en el ritmo. 

 
 
  • “Message you at midnight” – Nick Murphy/Chet Faker

Cinco años tuvimos que esperar para que Murphy sacara nuevo disco (Run Fast Sleep Naked) y el resultado no decepciona, hay una madurez musical y composicional que ofrece material distinto al que anteriormente le conocíamos, el mejor ejemplo es “Message you at midnight”, que deja atrás el trip-hop y fusiona los estilos conocidos del bajo y la guitarra en las canciones de Nick con un sencillo pero contundente arreglo orquestal para lucir su voz, que rompe la monotonía melódica que lo caracterizó en sus proyectos pasados para cantar una letra apasionada.

 
 
  • “Joyride” – Kevin Abstract

ARIZONA BABY, estoy segura, entrará en numerosas listas de mejores discos del año y es de esperarse, Abstract, de sólo 22 años de edad, hizo un gran disco que ofrece un Rap fresco que se fusiona con elementos del R&B, jazz, rock, da una propuesta distinta y se mueve en diferentes texturas sonoras y emocionales que van de lo desolador y profundo a lo dinámico y juguetón, un ejemplo de esto último es “Joyride”.

 
 
  • “Don’t Settle” – Glen Hansard

Pocas canciones de Hansard han sido tan ambiciosas como “Don’t Settle”, incluida en This wild willing. La letra es un himno para contrarrestar las adversidades diarias, una de las mejores composiciones del irlandés. Tiene un acompañamiento musical que le va como anillo al dedo y mueve las entrañas de quien la escucha, pues inicia con un piano que se transforma en una banda completa y para cuando la canción llega a su clímax, explota a la par de la voz para sumar un arreglo orquestal de cuerdas y metales, y hacer del título una demanda: “Don’t Settle”, “No te conformes”.

 
 


  • “Like a girl” – LIZZO

Melissa Jefferson, mejor conocida como LIZZO, es uno de los más grandes fenómenos musicales que se han dado a conocer en los últimos años y las expectativas de su más reciente material fueron bastante altas. Aunque Cuz I Love You queda a deber como unidad discográfica, no puede negarse el talento de la estadounidense y los grandes aciertos que tienen varias de sus canciones, por ejemplo, “Like a girl”, que mezcla rap con melodías pop y música que rememora la vieja escuela afroamericana del siglo XX con el piano y es trasladada a la modernidad acompañada de sonidos sintéticos. Eso sin contar la letra que levanta en alto el orgullo femenino, que le va bien a la canción.

  • “On my knees” – UNKLE ft. Michael Kiwanuka

El fenómeno Roma que despertó Alfonso Cuarón con su película encontró lugar, también, en la inspiración de varios músicos que a principio de año sacaron un disco cuyas canciones son un homenaje a la cinta del director mexicano. No todas las canciones son buenas, hay que decirlo, pero sí hay una que merece todos los honores y reconocimientos, “On my knees”. La complejidad de la letra es maravillosa, en ella se encuentra el fundamento que sostiene el guion del filme: la deshumanización, la situación de quien la padece y los secretos detrás de una vida oculta en el silencio, por ejemplo en estos versos:

 If I paint you a masterpiece  /  Si te pinto una obra maestra
Would my pain and my hurt decrease?   / ¿Podría disminuir mi dolor y mi daño?
If I'm able to make you cry  /  Si logro hacerte llorar
Would you love me and want me more?  /  ¿Podrías amarme y quererme más?
I just want you to understand  /  Sólo quiero que entiendas
That I'm only a broken man  /  Que soy solo un hombre roto

Y la música es igual de increíble que la letra, sabe manejar las atmósferas interpretativas de Kiwanuka a la perfección y construye contrastes que juegan con el oído del escucha de una manera exquisita.


  • “Movies” – Weyes Blood

Titanic Rising ha sido uno de los mejores discos lanzados este año y es difícil escoger sólo una canción para representarlo, pero “Movies” puede realizar bien la tarea. Natalie Mering es una maestra del pop y folk psicodélico, su música ofrece fusiones bien hechas y contundentes. 

Si bien “Movies” crea al principio una atmósfera suave de psicodelia electrónica, poco después cambia y, gracias a las armonías vocales y el órgano eléctrico que acompañan a la voz principal, parece como si estuviéramos en la presencia de un oratorio barroco del siglo XVII futurista. La dinámica musical es muy rica en contrastes que enriquecen la experiencia sonora, sobre todo cuando entra un arreglo de cuerdas que parece pieza de un disco de Yann Tiersen y lleva la canción a su clímax. La voz principal no es cosa de ignorarse, tampoco; su línea melódica y el color de voz de Mering nos recuerdan el soft pop de la década de los años 60.


  • “The Saint of lost causes” – Justin Townes Earl

Blues, folk y country, todo esto se encuentra en el más reciente disco de Townes Earl, homónimo de la canción de la que vamos a hablar a continuación. “The Saint of lost causes” resume el contenido escritural del álbum: el santo de las causas perdidas, la figura celestial ausente que no puede ayudar a mitigar el dolor y la desolación. Estamos solos. La canción de alguna forma personifica buena parte del espíritu humano de la época, tan inmerso en la oscuridad de su contexto. La música tiene de protagonista al blues, pero construido a partir de elementos acústicos que vuelven más reflexiva (también depresiva) la canción, y las guitarras eléctricas, con sus sonidos slide, armonías y solos dolientes, hacen de la canción una gran experiencia auditiva.

  • “Hard to believe” – Charly Bliss

Nunca está de más mencionar una canción que levanta en alto el pop-rock con un toque de new wave, tan de moda últimamente. “Hard to believe” es una muestra de power pop que incita a bailar y que uno espera encontrar en el soundtrack de una película coming of age indie. Aunque algo bubblegum e infestada de power chords, la canción no se pierde en la monotonía que suele ser el pecado del género cuando se crea de manera genérica, y ofrece una historia de desamor llena de buena onda.

  • “Magüá” – Vicente García

Después del éxito de A la mar, que le dio el Grammy, el cantautor dominicano generó altas expectativas respecto a sus proyectos futuros y era incierto si iba a ser capaz de superar su disco de 2016, sin embargo, Candela, que se estrenó hace poco tiempo, dio en el clavo y es una muestra de la madurez musical de Vicente García. Todo el disco experimenta con sonidos más complejos y arriesgados, una muestra es “Magüá”, cuya construcción rítmica es tremenda y compuesta por percusiones africanas que son las protagonistas de toda la canción. Pese a que durante las estrofas puede resultar una canción confusa por los tiempos complejos del ritmo, el coro la resuelve, equilibra muy bien y regala una melodía contundente (“Hay un monte, hay un monte, hay un monte”) que celebra la música latina, sello distintivo del cantante.

  • “Silver Blush” – Citizen Cope

Folk y blues se fusionan para crear una balada que se rige por la sencillez. La grandeza de la canción radica en que mantiene un diálogo entre el sonido clásico de los géneros musicales y la modernidad apenas perceptible de un sintetizador que sirve para crear una atmósfera oscura que sirve de apoyo a la letra, que habla de un tipo de adicción y la inestabilidad, eje temático del disco Heroin and Helicopters. La canción predomina en lo orgánico y eso ayuda a que su mensaje provoque un efecto en el estado de ánimo; aunque de estructura simple, con ella es inevitable sentir parte de la esencia y espíritu del blues.

  • “Kingston” – Faye Webster

Atlanta Millionaires Club, álbum de donde se desprende “Kingston”, es material destacado del 2019. Además de que la compositora tiene apenas 21 años de edad y un futuro prometedor como artista, en este disco logra conciliar muy bien géneros Pop, Country, Americana, Folk, R&B, Soul y Rap. “Kingston” es una balada contagiosa que predomina en el R&B, pero juega con lo acústico del folk y una atmósfera country que acarician la voz de Faye. La canción denota una madurez musical que cuesta creer que provenga de alguien tan joven y poco experimentada en la industria.

  • “Not in Kansas” – The National

I am easy to find fue uno de los proyectos más ambiciosos de The National pues, como muchos saben, se trata de un disco visual que es acompañado de una película protagonizada por Alicia Vikander. 

Al ser un material que tendría que analizarse como un todo que comprende sonido/imagen, podemos pensar las canciones del disco como el soundtrack que construye el ambiente de lo visual y, por ende, nos va a comunicar acerca del contenido que observamos y va a ahondar al respecto. Siguiendo esta línea, la canción que más luce es “Not in Kansas”, que condensa el meollo temático que aparece a lo largo de la película: el inevitable paso del tiempo y la fugacidad de la vida. 

La sensibilidad de cada uno de los versos que componen la letra es fantástica, comprenden bien lo que significa crecer, enfrentarnos a la realidad de que el pasado no volverá a ser y sólo quedan los recuerdos, que eventualmente también se perderán porque todo se extingue. Además, la música que acompaña a la voz denota nostalgia, añoranza y la manera en que termina como una canción de cuna para dar entrada a la muerte con estos versos, es entrañable:

Time has come now to stop being human / Ha llegado la hora de dejar de ser humano
Time to find a new creature to be / Tiempo para encontrar una nueva criatura qué ser
Be a fish or a weed or a sparrow / Sé un pescado o una hierba o un gorrión
For the Earth has grown tired and all of your time has expired  / Pues la tierra está cansada y todo tu tiempo se ha extinguido.

“Not in Kansas” es una de las mejores composiciones de la banda estadounidense.


  • “The Seed” – AURORA

Una de las artistas jóvenes que se ha consagrado como una de las más destacadas de la épocca es AURORA. Su estilo musical y la calidad de su trabajo le han dado un gran séquito de seguidores y la atención de la crítica, y su disco A different kind of human (Step II) fue uno de los más esperados del año. Aunque no tuvo el mismo impacto del disco anterior, Infections of a different kind (Step I) (2018), el nuevo material nos regaló la que, hasta ahora, es la mejor canción compuesta por la noruega, “The Seed”. 

Es difícil escribir acerca de problemáticas como la crisis climática sin sonar cursi o sin tocar clichés que son molestos; pero “The Seed” abarca el tema de una manera excepcional y genera una introspección acompañada de un viaje sonoro que genialmente te pone en contacto con la naturaleza.

También plantea un deseo de sacrificio en pos de la madre tierra y el ritmo de la música pareciera formar parte de un ritual en donde sonidos ambiente, la voz de la cantante, percusiones y otros complementos audibles se unen para despertar la parte primigenia del hombre que busca una cosa: sobrevivir y estar en armonía con la tierra. Es el tipo de canción que merece poner atención en los detalles y ser escuchada con audífonos para disfrutar por completo la experiencia que ofrece. 


  • “A scent of Lily” – Augustine

Augustine es una joya sueca del indie pop recién dada a conocer este año. “Luzon” fue el primer sencillo que se dio a conocer del músico y pese a que se trata de una buena canción que bien podría incluirse en esta lista, está lejos de ser la maravilla que es “A scent of Lily”. La canción es un poema de lo que representa perderse en una persona y la atmósfera que la música construye alrededor de la letra es perfecta. 

Al principio de la canción sólo escuchamos la voz delirante y enamorada del cantante, acompañada de un sencillo synth pad y una guitarra rítmica; pero poco a poco la música crece con él, conforme a lo que canta, y se transforma en algo más dinámico que juega con más ritmos, sonidos sintéticos, armonías, al igual que la melodía vocal se vuelve contagiosa para representar la idea del amor, de la fantasía que provoca la persona amada. Los matices que ofrece toda la canción son meticulosamente cuidados y el placer que genera es algo digno de admirarse. 

  • “Frontier” – Holly Herndon

La voz es el instrumento musical más expresivo y potente, y Holly Herndon lo llevó al extremo en “Frontier”. Herndon es una compositora de música electrónica experimental y con eso sacamos el primer reconocimiento de la canción, mientras la música electrónica generalmente usa a la voz como un recurso sonoro que va a servir de mero complemento y no tiene protagonismo, “Frontier” gira alrededor de ella. Además, no escuchamos una sola voz, sino un coro entero compuesto de variadas tesituras que cantan lo que a primera impresión pareciera una canción religiosa, pero en realidad la letra lo que hace es derrumbar la fe y hay una correspondencia entre las voces y lo que canta porque, si escuchamos con detenimiento, el coro está integrado también de voces desesperadas que gritan los versos en el fondo.

Mientras avanza la canción lo electrónico se manifiesta, los beats aparecen, ciertas voces son manipuladas y la canción se torna en un viaje que se mueve alrededor de lo orgánico y lo artificial, lo primero a través de armonías vocales y percusiones limpias, y lo segundo por sintetizadores. 

La letra es un manifiesto que declara que el hombre agoniza y sólo sobrevive por sus propios recursos, porque lo celestial está muerto, siguiendo la idea panteísta de que Dios está en la naturaleza y en todas sus creaciones (“This earth doesn't care for what we need, what we breath” / A esta tierra no le importa lo que necesitamos, lo que respiramos”).  Y juntando este discurso con la música, la manera en la que el coro celestial se transforma en desorden y caos, es sencillamente brillante.

  • “Bury a friend” – Billie Eilish

Eilish es el fenómeno musical del momento. Su imagen, estilo y propuesta tienen actualmente un lugar protagónico en la industria. Para muchos, WHEN WE ALL FALL ASLEEP, WHERE DO WE GO? es uno de los mejores discos del año y lo más interesante de él, me parece, son las temáticas que giran alrededor de las letras escritas por la cantante y su hermano FINNEAS, y siguiendo esa premisa, “Bury a friend” es la mejor del álbum.

Suicidio, muerte, violencia, existencialismo, todo condensa la canción con la voz oscura de Billie y una segunda que cumple la función de un personaje que dialoga con la cantante. En cuanto a la construcción musical, el hecho de que el coro tenga una melodía vocal que emula una canción infantil aumenta el ambiente tétrico y las pausas dramáticas hacen más dinámica la canción. El acompañamiento electrónico de “Bury a friend” tal vez no es la gran cosa, pero el hecho de que te haga sentir por momentos que estás en una cama de hospital agonizando con los beats respondiendo a tu pulsación, tiene un encanto lúgubre, al igual que los sonidos que parecen sacados de una película de miedo.

  • “hope is a dangerous thing for a woman like me to have - but I have it” – Lana del Rey

Uno de los grandes retos a los que se puede enfrentar un músico es elaborar una canción sin más recurso que la voz y un instrumento de apoyo, demanda una intimidad y expresividad particulares que si no se tienen, pueden hacer de la creación una experiencia plana y aburrida. 

Uno de los artistas que no imaginé que se lanzara al reto es Lana del Rey, sobre todo porque su música tiende a ser sobreproducida y su voz tiende a rayar en la monotonía, sin embargo, logró una balada matona con “hope is a dangerous thing for a woman like me to have - but I have it”.

Producida por Jack Antonoff, quien le dio a la música un tono minimalista muy adecuado, la composición cuenta un ejercicio de introspección de parte de Del Rey, en el cual hace un recorrido por su vida y regala una de sus letras más sinceras, reinventa por completo a la artista. El dolor y la melancolía que denota se convierten en otra cosa gracias a la esperanza, tema principal de la canción. La manera en la que canta los versos, sobre todo los últimos, tiene una expresividad maravillosa que refleja algo que seguro va a relucir en el nuevo disco de la estadounidense, madurez. Los malos ratos se han transformado en experiencia y sabiduría, y la esperanza va a cambiar la manera en la que concibe el mundo.  

Y lo mejor de todo es que ese paso que da hacia adelante mantiene latente su pasado artístico, puede notarse en las referencias que da (Slim Aarons, Sylvia Plath), que regalan guiños para ubicar su imagen y sus influencias al paso de los años. Con “hope is a dangerous thing…” por primera vez considero que Lana demostró ser una artista consagrada que ha dejado atrás la imagen vendida por la industria para desnudarse frente al escucha. 

  • “Turn the light” – Karen O/Danger Mouse

Resulta complicado desligar a Karen O de los Yeah Yeah Yeahs y por ello me mostraba muy escéptica respecto a Lux Prima, así que cuando lo escuché por primera vez quedé sorprendida al notar lo alejado que estaba el sonido de la banda de rock. Pese a que mucho tuvo que ver el hecho de que fuera una colaboración con Danger Mouse, que cuenta con una extensa experiencia como productor, hay que darle méritos a Karen, que le dio a su voz una versatilidad que nunca habíamos escuchado antes, por ejemplo, en “Turn the light”. 

Con una melodía catchy, “Turn the light” es una fusión rock, pop y disco que mueve al cuerpo e invita al romance. 

Tonight, my love / Esta noche, mi amor
We'll turn to light tonight / Se convertirá en luz esta noche

El coro es una alusión al orgasmo y además de tener un acompañamiento musical que gracias a un riff de guitarra despierta una sensación de fantasía, la modulación que Karen le da a la voz es increíble, responde a las necesidades de la letra y la música. La canción es fácilmente digerible y no pretende ofrecer una estructura compleja, pero en su sencillez es grande.

 









































Pseudoliterata, melómana y amante del arte clásico. En mi próxima vida quiero ser la reencarnación de Dmitri Shostakovich, Isabel de Baviera, Thomas Mann o María Callas.