Gracias por los buenos tiempos…

Por: Guillermo Sandoval

Me siento a escribir estas líneas mientras en mi bocina suena “Thank you for the good times”, y recuerdo que hace 10 años la banda más importante de los últimos 30 años, decidía poner fin a su historia, en una clásica pelea entre los hermanos Gallagher, Oasis cancelaba su participación en el festival Rock en Seine de París, y Noel anunciaba el fin de la banda.

En esta fecha, solo que 10 años más tarde, Liam decide lanzar el video de su single “One of Us”, perteneciente a su disco ¿Why me? ¿Why not?, a salir en el mes de septiembre; y tanto la canción como el video, son un remembranza de la herida que el menor de los Gallagher carga con él desde aquel día, añorando como lo dice las canción, los buenos tiempos.

 
 

Enrolado en diversas publicaciones que encuentro en Facebook, diversos fans, medios electrónicos y demás, ponen especial énfasis en aquella fecha del 27 de agosto del 2009, y hablan sobre ¿Cuándo murió el britpop?, sobre si Oasis regresara algún día (cosa que hasta el día de hoy Noel ha negado rotundamente), sobre las peleas de Blur y Oasis, y demás temáticas que se centran sucesos desarrollados a lo largo de la década de los 90 en una Inglaterra decadente, falta de espíritu y dominada por las industria musical prefabricada (esperen, ¿y qué hay del presente?).

Durante la última década del siglo XX, las juventudes clase medieras del mundo occidental se encontraban hasta el hastió de las promesas de vida feliz que las grandes compañías multinacionales, la televisión y los gobiernos de algunos países promovían, esa conocida idea de ir a la escuela, graduarte de la universidad, obtener un buen trabajo, tener una familia, una casa, un auto y retirarte a una edad apropiada para ver a tus hijos recorrer el mismo camino que tú, solo que con más presiones, deudas y una larga lista de nuevos adiciones al hogar, que muchas veces resultan completamente inútiles (choose life, ¿eres tú?). El pensamiento de la Inglaterra joven de clase media no se veía viviendo en un lujoso Londres, ni yendo a Cambridge u Oxford, ni volviéndose ricos y viviendo en sus mansiones, el paradigma era menos alentador, aquellos jóvenes estaban destinados a ser mano de obra de las fábricas, oficinas gubernamentales, o de cualquier industria, su única salida de ese mundo gris y sin sentido lo encontraban en la música, sin embargo, años atrás Inglaterra no tenía un movimiento que desafiara los establecido, que les pusiera en el mapa de la innovación y vanguardia otra vez, era una juventud sin identidad. Hasta que un día vieron en la televisión a unos tipos raros, The Smiths se hacían llamar, esa noche en Top of The Pops, la historia cambiaría para muchos, tiempo después del mismo Manchester surgía The Stone Roses, y con ellos un sonido fresco, natural, letras desafiantes que sobrepasaban los límites de la egolatría y el desenfreno, en estos dos primeros grupos la juventud empezaba encontrar una voz, una esencia, un camino, una forma de ser y de vivir alejados del mundo que los rodeaba, aunque fuera por un momento.

 
oaasis.jpg
 

Y así comenzaba la oleada del que después se llamaría “Britpop”, llegaron los Inspiral Carpets, Happy Mondays, Suede, del otro lado del atlántico, surgía un movimiento denominado “Grunge”, que causo una explosión mundial con el clásico “Nevermind” de Nirvana, al que le seguiría el “Ten” de Pearl Jam, un movimiento bastante radical, que no terminaba de cuajar en la juventud británica y que cayo después de la muerte de su máximo exponente en 1994, Kurt Cobain era encontrada muerto en Seattle, Washington donde el grunge se fue con él.

Sin embargo, la victimización de la persona en las canciones grunge, no era precisamente el espíritu jovial de los ingleses, contrastaba completamente con su manera de pensar, así es como llega un grupo de la ciudad de Manchester nuevamente, el grupo que cantaba que vivirían para siempre, un “Oasis” en medio de un desierto de ideas, que llego a retratar en un primer disco de 11 canciones, el deseo de la juventud de la época que buscaba a toda costa, romper con la rutina y divertirse hasta el amanecer, sin importar nada a su alrededor, viviendo el uno para el otro, con algunos cigarrillos y alcohol, siendo estrellas de rock aunque fuera solo por una noche. Detrás de ellos llegarían las nuevas promesas de la música británica, quienes le devolverían al país sus viejas glorias, Blur, Pulp, Elastica, The Verve, Primal Scream, les pusieron a mediados de los años 90 la ración correcta de actitud, estilo y excelentes canciones que quedarían para la posteridad.

Llego la fama y con ella la receta oficial del rock n’ roll, las drogas, el alcohol, el sexo, las discusiones y en muchos casos el olvido. Para muchos el britpop consiguió su punto cumbre en agosto de 1996, cuando Oasis se presentaba en Knewborth Park durante 2 noches seguidas ante más de 250,000 personas por noche, consiguiendo con ello ser uno de los conciertos más grandes de toda la historia de la música, convirtiéndose en la banda más importante de su generación. ¿Qué seguía ahora?, ¿Quién podría superar lo insuperable?, ¿Quién tenía dudas sobre el impacto musical de los británicos?

 
 

Nada, todo estaba dicho, todo estaba escrito, la leyenda quedaba entre letras de oro colocada en los altares de la historia de la música, elevados a la calidad de Dioses, criticados por la prensa amarillista, adorados por los fans, y así hasta el fin de los tiempos amén. Y tal como el punk había sido un movimiento que vivió tanto como sus canciones, el brit se apagaba lentamente, mientras que Noel Gallagher comenzaba codearse con el primer ministro Tony Blair, en 1998 llegaba una banda que marcaría el fin de la cool britannia, Radiohead publicaba su ovacionado Ok Computer, y la fiesta había terminado.

 
OASIS.jpg
 

¿Y para que me queme una lección de historia?

Tienes toda la razón, escribo por pura nostalgia, tal como Liam muestra en su video lo que tanto añora, yo me pongo a pensar en quien de esta generación o de las venideras le dará a la música su tan añorada vuelta las raíces, si bien hoy tenemos movimientos que están causando mucho ruido, no encuentro de entre todos ellos uno en el que la gente logre comulgar como uno solo, uno que nos brinde una identidad y una fiesta eterna. Creo que la juventud de hoy no es crítica, sino criticona, que a pesar de que tenemos mil y un canales para comunicarnos, no logramos entendernos, no hemos logrado unificar una forma de pensar y más nos alejamos de ser verdaderos agentes del cambio, lograr algo que nos reconforte y llene de alegría a todos. Quisiera volver a esa época donde todo eran canciones interminables, melodías alegres, coros eternos, baladas gloriosos e himnos para la posteridad. Somos esa gente común que se niega a desaparecer, que ama con el corazón, y que extraña el contacto con los otros; la vida hoy en dia es a través de una pantalla, todo es digital, las alegrías, tristezas, dudas y agonías; todas estas emociones y sentimientos tienen lugar en un mundo digital donde caminan desnudas a través del avance de un pulgar, todas acompañadas de su buena dosis de sarcasmo, ironía, y dolo disfrazado de sinceridad.

Es cierto que en el pasado la televisión controlaba el pensamiento de las personas mayores, y solo lo que salía en la televisión era verdad, pero hoy lo que circula en los medios digitales, sea lo que sea, es tomado como verdad, y la juventud poco a poco va perdiendo su sentido de identidad, mientras drena en estos medios lo poco o mucho que su cerebro procesa y entiende, y es cierto, quizá no todo es malo, posiblemente es lo que me ha tocado ver, vivir y sentir, solo espero que si hay alguien haya afuera haciendo las cosas bien, encuentre el camino correcto para que su voz sea escuchada, que le devuelva su alma rebelde a la música y que nos haga vibrar como muchas veces sucedió en el pasado, por su autenticidad de pensamiento, no por su imagen.

Hoy brindo por los buenos tiempos, que, aunque cada día que pasa se quedan más atrás, al recordar cada uno de esos versos, acordes o melodías, seguiré sonriendo y cantando hasta el cansancio, porque como bien lo escribieron, vivirán para siempre, aunque sea en el corazón de unos cuantos.