The Drums muestra su lado más vulnerable con ‘Brutalism’

The Drums muestra su lado más vulnerable con ‘Brutalism’

El quinto álbum de The Drums está definido por el crecimiento, la transformación y las preguntas, pero no proporciona todas las respuestas. Brutalism está arraigado en una crudeza emocional, no obstante sus capas son suaves, intrincadas y cálidas, llenas de canciones pop exquisitamente creadas que emiten luz y mucha energía frente a la ansiedad, la soledad y las dudas sobre uno mismo. 

El ahora proyecto solista de Jonny Pierce ha cambiado mucho a lo largo de 10 años. Fue en 2017 cuando The Drums dejó de ser una banda con Abysmal Thoughts, álbum que aborda el doloroso divorcio de Jonny.

Su estancia en Los Ángeles lo tenía exhausto por lo que decidió regresar a Nueva York. Su estilo de vida era una espiral descendente, así que Pierce fue a terapia. Este álbum es una extensión de su cuidado personal.

"Averiguar qué es lo que me hace feliz, y reconocer que me enfrento a la depresión. Es interesante hablar sobre el pasado, lidiar con cosas que están atrasadas”

 
 

El álbum se grabó entre su casa del lago en Nueva York y un estudio en Stinson Beach, California. Pierce estuvo más abierto que nunca dejando a un lado su obsesión por el control, trabajando con otros para producir y grabar el álbum. Chris Coady (Beach House, Future Islands, Amen Dunes) se encargó de la mezcla. Si había una parte de guitarra que quería escribir pero no podía tocar, llamaba a un guitarrista. También es el primer disco con un baterista en vivo. El trabajo en equipo liberó el tiempo de Jonny para producir una visión más específica.

Sus intenciones estaban arraigadas en el pop, como siempre lo han estado. La presión sobre Pierce era mantener el sonido inocente y nostálgico de The Drums, el cual no le permitía explorar el sexo, el uso de drogas y las emociones más oscuras. “No tuve el coraje de defender lo que quería antes. Sentí que tenía que mantener las cosas caprichosas y eso no es lo que soy. Se sentía vacío", confiesa.

Con este lanzamiento Pierce sacrifica el ego en favor de la ternura. "Quería hacer un disco de música pop donde no estoy declarando lo bien que estoy", se ríe. Aún así, por más que el futuro parezca aterrador, el álbum termina con una nota de esperanza.

"Espero que un día no tenga que lidiar con la depresión, que pueda amar sin miedo. Por eso puedes bailar al ritmo de Brutalism y reírte de él también. Aunque sea pesado",
dice Jonny. 

 
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El álbum se grabó entre su casa del lago en Nueva York y un estudio en Stinson Beach, California. Pierce estuvo más abierto que nunca dejando a un lado su obsesión por el control, trabajando con otros para producir y grabar el álbum. Chris Coady (Beach House, Future Islands, Amen Dunes) se encargó de la mezcla. Si había una parte de guitarra que quería escribir pero no podía tocar, llamaba a un guitarrista. También es el primer disco con un baterista en vivo. El trabajo en equipo liberó el tiempo de Jonny para producir una visión más específica.

Sus intenciones estaban arraigadas en el pop, como siempre lo han estado. La presión sobre Pierce era mantener el sonido inocente y nostálgico de The Drums, el cual no le permitía explorar el sexo, el uso de drogas y las emociones más oscuras. “No tuve el coraje de defender lo que quería antes. Sentí que tenía que mantener las cosas caprichosas y eso no es lo que soy. Se sentía vacío", confiesa.