La noche en que Courtney Barnett nos enseñó a sentir su música realmente

Courtney Barnett

04 de marzo del 2019/ Plaza Condesa

Fotos: Óscar Villanueva Dorantes/ Cortesía

Texto: Majo Tielve

Se trata de experimentar diversos tiempos, de aprender de ellos y quedarse con lo que en verdad significa. Así fue para mí el poder ver por vez primera a la australiana Courtney Melba Barnett.

Podría tratar de describir su música como un diario, en donde puedo encontrar de todo. Tintes de depresión y melancolía que van acompañados de esa furia explosiva que tiene al manejar su poderosa guitarra. Barnett salió al escenario en compañía de su banda, con luces que iban creciendo poco a poco, como su estado de ánimo al escuchar “Hopefulessness“ de su más reciente producción Tell Me How You Really Feel (2018).

Un historia que podría parecer corta, pero con mucho significado llegó en el 2009 con el debut de su EP I've Got a Friend Called Emily Ferris, y hoy en día podemos apreciar a una evolucionada Courtney, quien sin temor alguno destroza la guitarra en cada composición, fusionándose con su Fender Left Handed y entregándonos una poderosa “City Looks Pretty“.

 
Fotos: Óscar Villanueva Dorantes/ Cortesía

Fotos: Óscar Villanueva Dorantes/ Cortesía

 

Pocas fueron las palabras que intercambió con su audiencia, pero no era necesario, todo estaba dicho. Ella estaba contenta de estar con su banda en su primer concierto en solitario en México y es que el Plaza Condesa se acomodó perfecto al sonido y a la energía del momento. Las luces rojas y azules dominaron la noche, en compañía de unos tonos blancos que nos dejaban ver de una forma más detallada su rostro. En realidad no habían visuales y ¿saben qué? no fueron necesarios, su interpretación fue impecable, cada riff se encargaba de incendiar el lugar, y su baterista le hacía segunda al dejar ir su cabello de una lado a otro, mientras que su bajista mantenía un perfil bajo, como la antigua Barnett.

 
Fotos: Óscar Villanueva Dorantes/ Cortesía

Fotos: Óscar Villanueva Dorantes/ Cortesía

 

Llegó el momento de escuchar una aclamada “Avant Gardener” y fue glorioso ver como la gente se emocionaba, la energía se centró más del lado izquierdo, pues podemos decir que fue el lugar donde a Barnett le gustaba emocionarse y hacer malabares con su guitarra. Esta emblemática pieza se desprende de el doble EP: A Sea of Split Peas (2013).

“Need a Little Time”, justo lo que necesitamos para llegar a uno de los tantos climax, una obra que se disfruta de adentro afuera y de afuera a dentro, que fue digna de la belleza que embestía al Plaza, a las personas que la estaban pasando increíble y que lograron hacer de ese momento algo especial.

Estruendo era lo que salía de los monitores, todo ese poder y energía que tenían para jamear y entregar al público mexicano fue maravilloso, queríamos ver más de esa intensidad, más de esa mezcla homogénea que crearon en el escenario, más de ese incendio que provocó al interpretar canciones como “Nameless, Faceless“, que nos fue llevando de una manera tan suave y provocativa.

 
Fotos: Óscar Villanueva Dorantes/ Cortesía

Fotos: Óscar Villanueva Dorantes/ Cortesía

 

Uno de los momentos más profundos ocurrió al escuchar la pureza con la que interpretó “Depreston”, ¿quién podía resistirse al encanto de cantar con la depresión del alma?, hablamos de la llegada de la precisa melancolía de nació en su primer LP, Sometimes I Sit and Think, and Sometimes I Just Sit (2013). Escuché algunos “no mames“, “voy a llorar“, quienes a grandes rasgos se dejaron llevar por el momento y por el sueño de escuchar lo que fue tal vez su pieza favorita.

“Sunday Roast”, “Lance Jr” y “Charity” se encargaron de seguir este ritual para así destrozar la calma al sonar los feroces acordes de "Pedestrian at Best", que mejor manera de dejar salir todo lo que llevamos dentro al cantar la magnifica letra de esta chica en compañía de su voz.

“I love you, I hate you, I'm on the fence, it all depends
Whether I'm up or down, I'm on the mend, transcending all reality
I like you, despise you, admire you.”

Se despidió unos momentos para regresar con la energía necesaria y salir en solitario a interpretar “Let It Go”, pieza que se desprende de su álbum con Kurt Vile. Cerrando la noche el trío al interpretar “History Eraser”.

 
Fotos: Óscar Villanueva Dorantes/ Cortesía

Fotos: Óscar Villanueva Dorantes/ Cortesía

 

Para esto es la música, para expresar lo que no podemos de otra forma, para esto vamos a un concierto, para liberarnos, llenarnos de energía, y hacer buenos recuerdos. Podemos pensar que la música de la australiana fue arrancada de nuestros diarios, de nuestro más profundos sueños y escondidos deseos. Me encanta que todo esto se trata de energía y es que el proyecto de esta chica es algo a lo que hay que poner atención.

Una carrera corta que ha explotado nuestro mundo, nuestra forma de relacionar nuestros pensamientos y dejarnos ir con su música, el desear tener esas manos y poder tocar la guitarra como un diosa.

Courtney Barnett nos enseñó que en la vida suceden muchas cosas, y la mejor manera de contarlas y de dejar huella en este mundo es con su frenética y melancólica música.

Gracias Barnett, ansiamos escucharte pronto y para que sigas escribiendo las páginas de nuestras vidas.