Sticky Fingers conquistó México en su primera visita

Sticky Fingers/ Sala Puebla

06 de junio de 2018

Fotos: Majo Tielve

Sticky Fingers, la banda de indie reggae que nació en el 2008 en Sydney, Australia, es integrada por Dylan Frost (vocal/ guitarra), Paddy Cornwall (bajo/vocales), Seamus Coyle (guitarra principal), Beaker Best (percusiones) y Freddy Crabs (sintes). 

Los australianos a lo largo de 10 años de carrera han publicado tres álbum de estudio, debutando con Caress Your Soul (2013), seguido de, Land of Pleasure (2014) y Westway (The Glitter & The Slums) (2016); así mismo han publicado tres EP's: Helping Hand (2009), Extended Play (2010), y Happy Endings (2011). 

El nivel de evolución de la banda desde su segundo disco, Land of Pleasure (2014) y una separación ayudó a formar una seguridad que se ve reflejada en su tercer álbum. Es notoria la evolución en la composición de las letras, existe una atmósfera de mayor confianza que les permitió experimentar de manera más profunda con el sonido de Westway.

 
 

Así fue que se anunciaba el debut de la banda en territorio mexicano. Se trataba de un concierto que no esperaban los promotores tener tanta demanda, así que la locación cambió de lugar.

Podemos decir que aquella noche, se vistió de los colores de su música, que inundaron de alegría al Sala, un foro tomado por todos aquellos que se sabían las canciones de su recorrido discográfico y reafirmaron su amor al escuchar lo ingeniosa que es la banda en vivo, disfrutándolos a escasos metros de separación.

 
 

El día llegó y la gente formada a las afueras del Sala Corona (Puebla), esperaban por tener a la banda en vivo; algunos afortunados los vieron llegar al venue, donde la banda se mostró realmente amigable, tomándose fotos, firmando y platicando con algunas de las personas que esperaban ansiosas.

Las puertas abrieron para dar comienzo a la gran fiesta que corría a cargo de los chicos de Midnight Generation, quienes siempre muestran ese electro funk que los ha logrado posicionar en la escena nacional, mostrando que saben poner el ritmo y controlar las ansias por los australianos.

Las luces bajaron, los gritos de la juventud de aquella noche se hicieron presentes, todos acumulados en un pequeño espacio para tener el mejor recuerdo y atesorarlo en el corazón como un sueño cumplido; eso depende de la magia con que esperas que las luces en la oscuridad aparezcan. Se hizo sonar fuerte y directamente "Everybody's Talkin' Bout It", seguido de "Sad Songs" y "Flight 101", piezas que lograron sacar los demonios internos, desvanecerlos en el tiempo y degradarlos con la belleza de su música que los envestían con las poderosas luces. Cada uno disfrutaba su papel dentro de la banda, se emocionaban con la reacción del público, con el cariño que podías sentir de ambas partes.

 
 

"Outcast At Last", "Show No Shade" y "Rum Rage", se encargaron de continuar la noche, sus ritmos de reggae e indie rock se encargaron de inundar al foro. Una noche cubierta de alegría, de inmortalidad que traspasaba composiciones como "Bootleg Rascal", "Velvet Skies" y "Liquorlip Loaded Gun"; estas piezas fueron las encargadas de cerrar el primer ciclo de la noche, anunciando lo que sería una partida, que estaría acompañado de un seguro regreso y no me refiero en la forma literaria de un seguido encore, hablo del gran recibimiento de la banda en su nueva casa, México.

 
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"Cyclone" fue la pieza con la que regresaron al caluroso foro, seguido de los incendiarios riffs que acompañaron, "Gold Snafu" y "Australia Street".

Sticky Fingers construyó un nuevo camino abierto a las posibilidades de aceptar que la mortalidad no está construida en el universo que respiramos, sino en la existencia de cada ser vivo en el planeta. 

Su música aquella noche comprendió que lo importante es el aquí y el ahora.

 
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