Whiplash: Música y Obsesión

Por: Darío Emiliano Martínez Anguiano

Whiplash (2014) nos presenta la historia de Andrew Neiman (Miles Teller), un talentoso y perseverante joven, quien se encuentra estudiando su primer año en el conservatorio musical de Shaffer. La película nos abre con un estruendoso redoble de batería a lo que posteriormente se le añade la imagen de un largo pasillo apuntando hacia Neiman, mientras la cámara se acerca podemos ver como él está practicando por su cuenta, hasta que un misterioso personaje se acerca para verlo tocar y después de una ruda introducción, se retira el saco y  le pide que le muestre sus rudimentos en la batería; después de unos segundos de escucharlo vemos al personaje retirarse de modo violento, abrupto, azotando la puerta a sus espaldas. Neiman se muestra decepcionado e intrigado hasta que este personaje aparece nuevamente en escena, para sólo volver, por su saco.

Posteriormente escuchamos “Overture”, por Justin Hurwitz (el genio musical detrás de La La Land (2016) y obviamente Whiplash); mientras que vemos un secuencial de la ciudad de Nueva York, pero no son las clásicas tomas de Times Square, Central Park, el Empire State, o la Estatua de la Libertad, ni siquiera de la 5ta Avenida o de la Pequeña Italia, más bien vemos un Nueva York lúgubre, popular, sucio, caótico e incluso podríamos decir que un poco deprimente. Algunos segundos después nos introducen a dos personajes que serán relativamente importantes más adelante en la historia: Jim Neiman (Paul Reiser), el padre de Andrew y a Nicole, una empleada de cine, que se convierte en el interés amoroso de Andrew.

Días más tarde, Terence Fletcher (“el misterioso personaje” interpretado por J.K. Simmons) se aparece nuevamente durante la práctica de Andrew. Después de escuchar tocar a cada miembro de la banda, escoge a Neiman y le pide esté puntal a las 6 am del día siguiente, pero como todo buen estudiante, Neiman despierta tarde y al llegar se encuentra con un aula vacía,  al parecer el ensayo comienza 3 horas más tarde. Al marcar el segundero del reloj las 9 en punto, vemos entrar a nuestro antagonista, mientras que el grupo se pone de pie y guarda un silencio fúnebre observando el piso a la espera de las indicaciones de Fletcher. Comienzan a tocar y en un arranque de ira y debido a un desafinado miembro de la banda, Fletcher saca violentamente a un tímido gordito, quien realmente sólo fue culpable de no alegar por su inocencia. Durante el receso, Fletcher se acerca humanamente a Neiman mientras le hace preguntas de su vida personal y le recomienda no estar nervioso y no preocuparse por los demás.

 
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A mi parecer, en una de las escenas más memorables del cine moderno, vemos como Fletcher tira una silla sobre la cabeza de Neiman, después de algunos intentos de Andrew por seguir el Tempo de su tutor, pero las cosas no acaban ahí, Fletcher ultraja y humilla a Neiman hasta llevarlo al llanto; posiblemente podría relatar la escena detalle a detalle, pero no hay mejor cosa que experimentarla por tu propia cuenta:

“You are a worthless friendless faggotlipped
little piece of shit, whose Mommy
ran out on Daddy once she realized he
wasn’t Eugene O’Neill, and who’s now
weeping and slobbering over my drum kit
like a fifteen-year-old girl -- so for the
last father-fucking time, SAY IT LOUDER!!!”

Durante todo el filme podemos ver a un personaje sediento por el éxito. Observamos a Andrew sudar, llorar y sangrar sobre la batería en repetidas ocasiones ya sea por voluntad propia o por instrucciones de Fletcher.

Nos percatamos de cómo esta búsqueda implacable lleva a Neiman a destruir su vida, sus relaciones y a destruirse a sí mismo por conseguir tan solo una gota de reconocimiento de su mentor, su familia o siquiera de su padre, pero… ¿A qué precio?

 “Prefiero morir quebrado y borracho y que la gente hable de mí, a vivir rico y sobrio hasta los 90 sin que nadie me recuerde.”

En la cúspide de la historia, podemos ver a Neiman llegando a un punto de quiebre donde la música está sobre todas las cosas en su vida, incluso sobre su integridad física. En un punto de éstos y justo después de sufrir un accidente automovilístico, Neiman se abalanza violentamente contra Fletcher quien parece no darse cuenta del vía crucis por el que Andrew acaba de pasar, lo que le cuesta, el ser expulsado de Shafer y pasar unos meses inactivo.

 
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Neiman camina por Nueva York y se encuentra con que Fletcher se presenta en un pequeño bar al cual decide entrar, y después de entablar lo que parece ser una conversación “amistosa”, donde escuchamos a Fletcher excusarse por su conducta argumentando que lo hacía para sacar lo mejor de sus estudiantes; nos regala una frase muy realista:

«No existen dos palabras más dañinas en todo idioma inglés que “buen trabajo.”»

Al concluir la conversación Fletcher invita a Neiman a tocar en el festival JVC y después de considerarlo brevemente Andrew acepta.

Mientras la historia se acerca a su fin y llega el gran día, vemos a un Andrew emocionado por volver a la música, pero ni él, ni ninguno de nosotros se espera lo que está por venir. Mientras Andrew se prepara a tocar Whiplash, nuevamente Fletcher le da la vuelta y presenta otra canción; desesperado Andrew hace lo que puede por tocar la batería y después de una muy penosa presentación, Andrew sale del escenario, parece el fin de su carrera como músico, pero ya ha llegado muy lejos para rendirse, Andrew regresa al escenario tomas sus baquetas y en un acto rebelde comienza a tocar la batería como nunca en la vida e invita a tocar a los músicos “Caravan”, pero la cosa no acaba ahí, al finalizar la canción Andrew redobla un solo de batería, tan sublime y tan magnánimo que eriza cada una de tus vellosidades y hace que te des cuenta, de qué tan profundo el sonido de la música puede entrar en tu cuerpo e inhibirse de todo lo demás que ocurre a tu alrededor.

 
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Después de apoyar el descabellado acelere de Andrew con la batería y en una muestra de respeto, Fletcher levanta el platillo que cayó por la vibración de los tambores y en un simple y efímero momento, vemos como Fletcher sonríe dando la aprobación que Andrew tanto buscaba, mientras él deja caer las baquetas entonando las últimas notas de su presentación.

Esta película fue dirigida y escrita por Damien Chazelle originalmente en el año 2012 y según declaraciones del mismo director, este guión fue escrito debido a que se encontraba en un bloqueo creativo escribiendo otro guión; aunque inicialmente éste fue rechazado por un grupo de productores, eventualmente fue aceptado algunos meses después por Right of Way Films y Blumhouse Productions,  quienes recortaron una parte del guión original para producir un cortometraje de 18 minutos y ver si era económicamente viable llevar a cabo el proyecto. El cortometraje fue presentado en 2013 en el Sundance Film Festival y ganó el Premio como mejor cortometraje, al igual recibió el mismo galardón en los premios BAFTA. Posterior al éxito del cortometraje en septiembre del mismo año, comenzó la grabación de este filme y en tan sólo 19 días, fue grabado en su totalidad.  Con un bajo presupuesto de 3.3 millones de dólares, este pequeño filme independiente, fue galardonado con 89 premios y nominado 136 veces en diferentes festivales de cine internacional, entre sus más grandes reconocimientos se encuentran 3 premios Oscar y un Globo de Oro, mismo que recaudó aproximadamente 49 millones de dólares y con el éxito que tuvo, Damien atrajo a los inversionistas para producir La La Land, otro filme, el cual lo lanzó al estrellato como escritor y director, ganando el Oscar a la mejor dirección en el año 2016.

Como datos curiosos, sabemos que el director soñó con ser músico pero a diferencia de Neiman, él no tenía mucho potencial y abandonó su sueño para retomar su amor al cine; al igual sabemos que durante la preparatoria tuvo un maestro de música poco ortodoxo, del cual tomó la inspiración para crear al personaje de Terence Fletcher, además de que compartió habitación con Justin Hurwitz durante su tiempo como estudiante en Harvard, con quien creó una pequeña banda llamada Chester French durante su primer año.

Cabe resaltar que a diferencia de lo que muchos podrían creer, Whiplash no es un musical, ni pretende serlo, tampoco es una película acerca del jazz. Whiplash más bien se podría decir, es una apología al Jazz y al buen cine, una apología que cualquiera puede comprender, no se necesita saber de música o de cine; Whiplash te muestra que el jazz no es tan aburrido como crees y en tan solo 1 hora y 47 minutos, te crea un interés por este género en declive, que está muriendo lenta y dolorosamente.