Alyssa Monks: un vistazo en la mente y obra de una artista del siglo XXI

Alyssa Monks: un vistazo en la mente y obra de una artista del siglo XXI

La seducción es uno de los pilares del arte. Me resulta inconcebible pensar en él sin que haya de por medio una conmoción que nos provoque diferentes formas de placer que dan hambre: de belleza en todas sus manifestaciones, de conocimiento, de emociones, de humanidad.

Cada expresión artística goza de peculiaridades que denotan su grandeza, aunque, cuando hablamos de seducción, pocos operan tan rápida y eficazmente como la pintura. Muchas veces he pensado que ella trabaja en nosotros con una atracción que puede transformarse en enamoramiento, obsesión, tal y como sucede con las personas.

Cuando un cuadro llama nuestra atención, al principio la contemplación es la protagonista y una vez que eso no basta, queremos saber más y más de ella hasta colmar una codicia que nos conduce al creador y su historia. Mi más reciente remonta al año 2012, cuando por casualidad abrí un artículo de arte y encontré un nombre que actualmente forma parte de mi referente inmediato cuando pienso en la experiencia estética relacionada con la pintura contemporánea: Alyssa Monks.

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Estadounidense, con formación académica en Italia y Nueva York, Monks tiene un lugar dentro de los pintores más relevantes de la actualidad. Y es de esperarse, su técnica de fotorrealismo, combinada con abstracción, la ha caracterizado y dado un sello distintivo dentro del gremio artístico.

Hace unos días vino por primera vez a México para dar un taller de pintura y una conferencia magistral, en la cual habló acerca de su obra, su vida y de arte.

Tuve la oportunidad de asistir a la conferencia y realizarle, días después, una entrevista. Antes de entrar de lleno a lo último, voy a mencionar un poco acerca de ella y su obra, para que la conozcan más y cobren sentido algunas de las preguntas que le hice.

Podemos hablar de dos etapas relevantes en la pintura de Alyssa Monks: The water/shower series, que surgieron en el 2005, a partir de experimentos con la fotografía dentro de bañeras y otras superficies relacionadas con el elemento natural; y el 2012, año del fallecimiento de su madre.

Acerca de la primera etapa, ella cuenta que sirvió para definir su estilo durante esa época, además de que le permitió involucrar un reto fotorrealista que desde años antes se había impuesto: el de retratar fielmente el agua. Lo interesante del concepto es la manera en que lo presenta, acompañándola de retratos humanos, más la abstracción que la misma agua posibilita: distorsión del cuerpo, texturas diferentes, filtros.

El resultado llamó la atención de la crítica y el público, a partir de ahí su carrera despegó y comenzó su relevancia nacional e internacional. Hay que mencionar, también, que la serie de pinturas en agua no sólo se limitó a pintar el elemento en su estado natural, también le añadió varias veces múltiples ingredientes: aceite de cocina, crema para afeitar, vaselina, harina, materiales que le permitieran jugar con lo visual del agua.

En cuanto la segunda etapa, en 2011 le detectaron a su madre cáncer de pulmón, acontecimiento que cambió por completo la vida y obra de Alyssa. Pese a que su carrera estaba brillando, decidió bajar el ritmo para cuidar de ella, sin embargo, la tristeza que involucró el proceso de la enfermedad hasta su muerte, en 2012, bloqueó buena parte de su creatividad artística. Perdió la motivación para seguir pintando y varias de sus obras reflejaron la frustración y desolación que experimentó durante ese tiempo.

A partir de su muerte, Alyssa salía continuamente a pasear en un bosque, y fue justamente ese lugar quien despertó de nuevo la inspiración y curiosidad de la estadounidense, que en la actualidad basa sus cuadros en paisajes fusionados con personas, de tal forma que cobra un significado distinto ambos elementos y de nuevo reluce la abstracción, que en vez de escenificarse en espacios cerrados, como pasaba con el agua, ahora se lleva a cabo en espacios abiertos y retrata, en parte, la imperfección.

La vivencia de la muerte de su madre no sólo quedó plasmada en sus pinturas, tiempo después la invitaron a dar una TedxTalk en la Universidad de Indiana, en la cual habló abiertamente de su experiencia, cómo sobrellevó la enfermedad, la pérdida y cómo cobró relevancia en su obra. Tituló la charla de la siguiente manera: The Beautiful Awful.

 
 

Lo importante de la plática, más allá del acercamiento que uno puede tener con su trabajo, es que Alyssa bajó del escalón de artista para mostrar su vulnerabilidad humana y desnudarla frente a una audiencia con un propósito que describe de la siguiente manera en un comentario:

 “When I was asked to do this talk, I decided I would do it for my family, my mom, and in hopes that someone who is going through this would feel a little better, more hopeful, or just not alone. It was an honor and a privilege and I thank you for watching and sharing”.

Y por supuesto, los resultados fueron impresionantes, porque mucha gente conectó con ella, con lo que vivió y la calidez humana que emana.

Retomando la nueva etapa de la pintura de Monks, esta le dio de nuevo la atención del público y desde entonces no ha parado de trabajar, tener exposiciones y ofrecer talleres en todo el mundo.

Entre sus más recientes acontecimientos relevantes, destaco que el año pasado la contactaron para que su trabajo formara parte de la última temporada de la serie de FX, The Americans. Y su contribución no sólo se limitó a las pinturas, también participó en la creación del guion y el personaje de Erica, la artista que, en el argumento de la serie, es quien pinta los cuadros de Monks.

Su creatividad y evolución siguen operando y responden, en parte, al contexto que vive día a día.  En la conferencia que dio en nuestro país el pasado 17 de octubre, mencionó que un programa llamado Objects of desire quería usar varias de sus pinturas, por supuesto, con el propósito adornado de que la mujer fuera cosificada y continuara el patrón patriarcal de ver al sexo femenino como un objeto.

Ella se negó y me atrevo a decir que eso, sumado a varios acontecimientos sociales de los cuales estamos al tanto, dio un nuevo giro a su trabajo. Además de que mujeres son protagonistas de sus cuadros, hay un cambio en cómo son retratadas y la paleta de colores que usa. Los cuadros irradian sensualidad, atrevimiento, y los colores son cálidos, viscerales.

Con este breve resumen de su trayectoria artística doy inicio a lo que fue la visita de Alyssa Monks en México.

La conferencia magistral, que se llevó a cabo en el museo José Luis Cuevas, en Ciudad de México, desarrolló, en parte, mucho de lo que acabo de escribir, aunque hay algo que rescato y creo importante para definir su concepción del arte, su relación con lo apolíneo y dionisiaco.

No es un término nuevo, la filosofía y la literatura han hablado de esto desde hace tiempo, sin embargo, lo desarrollaré brevemente desde la perspectiva de Monks. Lo apolíneo viene del dios Apolo, que representa la técnica; lo dionisiaco del dios Dionisio, que representa la locura, el dejarse llevar y olvidar la perfección que demanda lo técnico. Ambas cosas son fundamentales para ser un artista.

Esta información, más los acontecimientos antes mencionados que forman parte de su trayectoria, fueron los fundamentos que tomé en cuenta a la hora de entrevistarla, además de aprovechar la ocasión para preguntarle acerca de literatura y música, protagonista de VELV Magazine.

Acabas de terminar tu workshop en el país, ¿cuál fue tu experiencia? ¿Qué opinas de México, nuestra cultura y, por supuesto, nuestro arte?

 La hospitalidad del país es increíble y su comida, ¡dios!… pase un gran rato comiendo aquí.  Todos mis alumnos mostraron mucho entusiasmo, optimismo y compromiso, que para mí, como maestra, forman la mejor situación posible. Hicieron grandiosas pinturas y no es una clase sencilla. Yo hago mi parte y ellos se avientan al desafío.

También tuve la oportunidad de ir al museo de Frida Kahlo y me agradó porque considero que fue una voz importante del arte, por ser mujer y por su trabajo, envuelto en una vida tan complicada. Es relevante y poderosa para nosotros, a quienes les importan todas estas cosas.

Uno de los factores que más llamaron mi atención es que tú escoges a tus estudiantes. ¿Qué tomas en consideración para elegirlos?

No los elijo siempre, pero cuando varios aplican creo que es importante crear un grupo que está en la misma página y que tiene cierto conocimiento y experiencia, alguien que se encuentra más avanzado para que la clase no tenga un ritmo lento.

Pregunto esto porque me imagino que también no se trata sólo de elegir a alguien que tenga una gran técnica o que sea capaz de representar algo en una pintura. También involucra una conexión. Tienes que conectar con su obra para poder trabajar con ellos.

Sí. La otra cosa de elegir a tus alumnos es que también puedes pedir que les apliquen un proceso de selección que sirva para hacerles saber que es un trabajo serio, que tienen que estar comprometidos, calmados… y eso tiende a asustar a la gente que no está abierta a eso, lo cual supongo que es bueno para que haya energía positiva en el grupo.

Acerca de la conferencia que diste hace unos días, nos contaste acerca de los experimentos locos que realizaste con agua, aceite de cocina, crema para afeitar y otros materiales visuales. Es lógica la elección por lo que haces como artista y por los efectos de hisperrealismo que te distinguen, ¿pero alguna vez has intentado pintar sin usar una herramienta visual, sino sólo sensaciones?

¡Claro! Muchas veces inicio una pintura con una composición en mente y después puedo realizarle cambios, seguir trabajando y la fotografía que utilizo o la referencia visual no importa más; pero no trabajo totalmente con mi imaginación o con una referencia, es un poco de ambas.

Quiero preguntarte acerca de tu proceso creativo. Nos dijiste en la conferencia la manera en que la técnica juega con la locura y el dejarse ir en la creación y, claro, la importancia de ambas cuando eres artista. ¿En este punto de su carrera, aún piensas en la técnica cuando pintas? ¿O se da de manera natural e inconsciente y todo gira entorno a la locura y el trance que te consume cada que vas a crear algo?

Ya no pienso en la técnica como antes. Ya no hay reglas, límites o expectativas. Anhelo la experimentación y la emoción cuando algo sorprendente, nuevo e interesante pasa con la pintura.

Nos contaste un poco acerca de la experiencia que tuviste colaborando en The Americans. Quiero preguntar: trabajar con un monstruo tan grande como la televisión debe ser genial y frustrante; genial porque tienes la oportunidad de ver cómo tu trabajo dialoga con la gente en un escenario distinto; pero frustrante porque de alguna forma sigues sus reglas, pierdes parte de tu libertad como creadora y tal vez para ellos las pinturas son sólo herramientas que pueden hacerse y deshacerse fácilmente. ¿Estoy en lo correcto o es sólo un prejuicio mío? ¿Volverías a participar en la pantalla?

Lo volvería a hacer y estás en lo correcto, en parte; pero Joe y Joel [productores ejecutivos del programa] fueron totalmente respetuosos y amables con mi trabajo y mi proceso.

Mi opinión viene de la anécdota que nos contaste, en la cual te pidieron retratar unos personajes del programa y, después de que terminaste la pintura, te dijeron que la volvieras a hacer poniéndoles una diferente expresión facial, como si fuera algo sencillo y que no requiere tiempo. Esa historia me hizo pensar acerca de eso, cómo a veces para los medios poderosos el arte no es más arte, sino sólo algo para usar en el proceso.

No, para nada. No sabían lo que querían hasta que vieron lo que no querían, lo cual entiendo totalmente y experimento todo el tiempo cuando pinto. Fue una historia graciosa, pero creo que perdiste el punto. El propósito era mostrar cómo la visión de algo empieza a clarificarse conforme el trabajo se está haciendo en una colaboración. Es emocionante, incluso cuando involucra bastante trabajo. No me molesta.

Acerca de tu TedxTalk, has mencionado que no la hiciste por y para ti, más bien para las personas que están pasando por una situación similar a la tuya de ese entonces: la aflicción de perder a alguien que amas. No sé si has sido curiosa al respecto pero, ¿has leído los comentarios que la gente publica en el video en YouTube?

Tiene un rato que no lo hago, pero sí, los leo de vez en cuando. He recibido varios emails personales y expresivos. Es conmovedor y me siento agradecida por el privilegio que tengo de ser escuchada y conectar con otras personas.

¿Qué se siente saber que estás cambiando la vida de muchas de ellas? Eres una inspiración y no sólo como artista, sino como un ser humano que permite que su honestidad y vulnerabilidad se muestre ante los demás, sin importarle que hacerlo involucre hablar de algo tan íntimo y personal.

Me siento agradecida de sentirme comprendida y establecer una conexión con la gente. Creo que ese sería la verdadera gratificación, saber que eres comprendido, visto y cuidado. Esto va por ambas partes y es algo poderoso.

Sabes que tu país, Estados Unidos de América, en estos momentos está pasando por varias situaciones por la política y otros temas que empezaron enormes movimientos sociales [No sé de lo que hablas, no lo había notado… jaja] y escuchamos, sobre todo, acerca de aquellos que involucran al feminismo []. Cómo las mujeres están levantando sus voces para hablar acerca de cómo es la experiencia de crecer en un mundo dominado por hombres y los retos que esto implica. Hablando acerca del arte, sabemos un poco acerca de cómo esto se manifiesta en la música y en el cine, que suelen ser los más populares; pero no sabemos acerca de cómo se presenta en las artes plásticas, en la pintura. ¿Podrías contarme acerca de las dificultades a las que te enfrentas, como mujer, en el camino para convertirte en una artista?

Suelo pensar que no es diferente el de una artista al de una contadora o una directora o una mujer que intenta emprender un negocio o una que se desenvuelve en algún otro rubro, es el mismo. Como mujer, se espera que siempre uno se adjudique la responsabilidad de varias cosas y se deja a un lado la vida propia, así que… para serte sincera, procuro simplemente ignorarlo, porque sé lo que quiero hacer y sé que soy una buena persona. Soy generosa, pero sé lo que quiero lograr y lo que me importa en ciertas situaciones. Creo que si soy honesta conmigo, mis principios, sólo respondo al llamado de lo que tengo que hacer y si algo es difícil, lo es y no me voy a enfocar en la injusticia de algo, porque si algo se siente injusto y tu enfoque se va a eso, será complicado progresar.

Sí, muchas cosas me enfadan a veces, pero más en un aspecto global. Personalmente las hago a un lado, pienso que es difícil para todos y claro que es difícil porque es importante y tienes que seguir avanzando. Pero no quiero pensar en mí como una víctima en ninguna manera porque eso perjudica mi motivación, así que tienes que lograr superarlo, ser honesta contigo misma, ser amable con las demás personas. Debes insistir en ser respetada, respetar a los demás y si sigues esas reglas y alguien quiere conocer sólo una parte de ti, ¡al carajo!

Y te pregunto esto porque sé que respondes al discurso feminista en tus obras. Tal vez soy sólo yo, pero encuentro una evolución en tu trabajo y la manera en la que retratas mujeres. Los colores que usas ahora son más provocativos, las expresiones en sus rostros son atrevidas. ¡Digo…, debe significar algo!

Sí, sí. Creo que tendríamos que hablar de esto en un periodo más largo de tiempo porque por ahora es algo muy intuitivo, sólo se siente correcto. Quería ir a un lugar diferente que no se sintiera propio de la naturaleza y que convirtiera a los colores en personajes, en otra voz de otro mundo, no de este o de este tiempo. Fue un impulso, lo hice porque pensé que se vería interesante y después tomaría una vida propia, que aún no conozco. Así que dentro de unos años entenderé por qué lo decidí así.

Última pregunta: ¿podrías darme una lista de la música y literatura que más te gusta y es significativa en tu vida?

En mis años formativos escuché a Traci Chapman, Ani DiFranco, The Indigo Girls, Sarah McLoughlin, Tori Amos. Hoy en día, agrega a Natalie Merchant, Pat Benatar, Patti Smith, The Tallest Man On Earth. También a Pink Floyd, Peter Gabriel, U2, Paul Simon, Nina Simone... Es una lista bastante amplia, pero me gusta la música honesta, apasionada y no tan elaborada.

En cuanto a libros, me encantó Atonement de Ian McEwan, The wind up bird chronicles (Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, en español) y Norwegian Wood (Tokio Blues, en español) de Haruki Murakami, Being with dying de Joan Halifax, The Tibetan book of the living and dead de Sogyal Rimpoché, Man's search for meaning de Viktor Frankl.

Pueden encontrar más información acerca de Alyssa Monks y su obra en su página de internet: http://www.alyssamonks.com/

 Y en redes sociales la encuentran como:

 Facebook: https://www.facebook.com/alyssamonksstudio/

Twitter: @alyssamonks

Instagram: @alyssamonks

Pseudoliterata, melómana y amante del arte clásico. En mi próxima vida quiero ser la reencarnación de Dmitri Shostakovich, Isabel de Baviera, Thomas Mann o María Callas.