El cincuenta aniversario de El graduado

Por: Andres Orozco

El joven Benjamin Braddock regresa al hogar familiar después de haber terminado la Universidad; sus padres organizan una fiesta en casa para celebrar ese logro; tendrán la oportunidad de presumir “el éxito académico” de su hijo. Benjamin no luce contento en la fiesta, sino más bien preocupado por su futuro. Durante el festejo la señora Robinson, amiga de la familia, se acerca a felicitarlo y aprovecha el momento para pedirle que la lleve a casa en el auto nuevo que sus padres le han regalado. Al llegar a casa de la señora Robinson, ésta lo invita a tomar una copa, pero él se muestra receloso; finalmente, Benjamin acepta. Entre copas y sonrisas ella le hace insinuaciones amorosas, pero Benjamin la rechaza.

 
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Días después, Benjamin vence la timidez y llama a la señora Robinson; juntos planean un encuentro en el Hotel Taft, y en una complicada primera cita logran tener relaciones sexuales. Después, Benjamin y la señora Robinson tienen varios encuentros íntimos en el hotel, situación que los hace sentir una plenitud momentánea, de la cual regresan pronto a su vida aburrida. La aparición de Elaine, hija de los Robinson, complica la situación de su madre y de Benjamin.

El graduado es un filme muy famoso realizado en el año 1967, dirigido por Mike Nichols, donde Dustin Hoffman, quien entonces ya tiene 30 años de edad, hace su primera aparición cinematográfica interpretando a un muchacho de 21 años; Anne Bancroft, de 36 años, encarna a la señora Robinson, y Katherine Ross encarna a Elaine, la hija de los Robinson.

 
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La soledad de los personajes es el tema central de la película, Benjamin y las personas que lo rodean se desenvuelven en un mundo de alegría artificial, en donde poco importan los deseos y sentimientos de los demás. Durante buena parte de la película Benjamin muestra un desencanto ante la vida; sus decisiones tienen que ver más con las ambiciones de triunfo de sus padres que con sus propios intereses, los cuales no parecen estar muy definidos, ya que nunca se llega saber qué cosas de la vida realmente le interesan. La señora Robinson es una ama de casa con sueños frustrados, debido a que tuvo que casarse contra sus deseos por un embarazo inesperado, de modo que busca aprovechar las circunstancias para seducir a Benjamin y recuperar un poco de esa juventud que no pudo vivir plenamente. La llegada de Elaine Robinson sacude los sentimientos de Benjamin; entonces el joven que parecía mostrar indiferencia ante todo lo que ocurría a su alrededor, de pronto se encuentra profundamente enamorado de Elaine y dispuesto a correr todo tipo de riesgos para estar con ella.

 
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La película reúne un conjunto de detalles interesantes entre los que destaca la confección de los personajes, sean principales o secundarios, los cuales presentan perfiles bien delineados, desde Benjamin, el estudiante abrumado por las dudas sobre la vida y víctima de un profundo sentimiento de soledad, ya que no tiene a quién manifestarle sus inquietudes acerca del futuro; sus padres, por su parte, están más interesados en presentarlo como un hijo modelo, que en conocer sus sentimientos; pasando por el personaje del señor Robinson, que finge ser feliz para ocultar el dolor que agobia su vida familiar; hasta un personaje menor, como es el gruñón portero que vigila las habitaciones de la Universidad de Berkeley –donde estudia Elaine– con el propósito de evitar desmanes de los estudiantes.

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Las situaciones que se presentan en cada escena de la película resultan verosímiles, desde la plácida vida de los suburbios americanos en donde todas las casas lucen impecables y muy modernas; se muestra también una zona roja, en cuyos centros nocturnos impera un ambiente de excesos y desenfadado; hasta el campus universitario, poblado por muchachos de vida diversa, desde los chicos concentrados en el estudio hasta aquéllos que viven en continuas bromas. El filme se concetra en temas serios sobre la existencia, pero esto no impide que en algunas escenas el director aplique un tono de comedia, como el episodio en que Benjamin y Elaine entran al Hotel Taft y él recibe los saludos de todos los empleados y hasta de algunos clientes, quienes lo reconocen como el “Señor Gladstone”, que era el nombre que el muchacho utilizaba durante sus encuentros íntimos con la Señora Robinson. Una escena conmovedora es cuando Benjamin le confiesa a Elaine que tuvo una relación con su madre, la señora Robinson. La escena final se ha vuelto quizá la más memorable, porque muestra la inusitada rebeldía de Benjamin y Elaine ante sus “prefabricados destinos”.

 
 

 

Cabe destacar la inclusión de las inolvidables canciones de Simon y Garfunkel que ambientan esta historia; sobre todo dos de ellas: “The Sound of Silence” y “Mrs. Robinson” que se han vuelto piezas emblemáticas de la música popular de la década de 1960.

 

Te dejamos el tráiler, para que recuerdes a la película ganadora al Oscar por Mejor Dirección: