Evelyn

Mamá a veces no se quiere despertar, papá dice que es una loca, yo solo creo que le gusta soñar. Muchas veces sueño con ella, es como una ballena que nada en el mar, es de color morado y saca burbujas de su nariz. Mamá viene y nos da de comer calamares chiquititos, yo en el sueño a veces soy tortuga y a veces soy un pez, pero nunca soy yo. Mamá sí que lo es, cuando termina de darnos los calamares a papá y a mí, deja de ser ballena y se convierte en humana pero ella no sabe nadar así que empieza a hundirse, yo creo que por eso el mar tiene tanta agua, por todas las lágrimas que mamá llora.

Papá ya no está con nosotras, por eso me gusta tanto el sueño, porque los tres podemos estar juntos, aunque sea solo un ratito, cuando mamá es ballena. Cuando yo veo a papá todos los domingos en la plaza me compra un helado de mamey, a veces está otra señora con nosotros que no me agrada, huele a cafetera y a perro mojado. Es cuando papá le llama a mamá loca y la otra señora se ríe, y su risa me recuerda a la voz de los patos.  Cuando pasa eso me enojo tanto que tiro el helado y me echo a correr, me escondo detrás de los columpios y me tapo las orejas para no escuchar los gritos. Por eso me gano unas nalgadas, pero eso a mamá no se le cuento porque siempre está dormida.

Yo la extraño mucho, extraño cuando me preparaba una cacerola de sopa de fideo, pero tampoco se lo digo porque no la quiero hacer enfadar, cuando abre los ojos la abrazo, pero ya no la siento calentita. Entonces en voz bajita, muy muy bajita como si estuviera diciendo un secreto le digo: “mamá te quiero”, pero ella no me escucha, solo se levanta por una medicina que toma día y noche, y se vuelve a acostar.

Ya nadie juega conmigo, por eso llevo a su habitación todos mis peluches y mis muñecas, ahí hago un fuerte, todos cuidan de mamá. La muñeca Barbie la vigila, mientras yo le coloreo un montón de ballenas con peces y conchas. A veces pienso que a lo mejor no le gusta tanto el fondo del mar y le dibujo playas, llenas de cangrejos y sol. Los dibujos los dejo pegados en las paredes para que cuando despierte se ponga feliz.

Hoy mamá ha estado muy rara, parece que va a convertirse en ballena, ya está morada. “Mamá, mamita, mamita”- le grito, pero ella no responde. A lo mejor si la llevo al mar se pone feliz y nunca más querrá estar acostada, a lo mejor si el agua toca sus manos pueda volver a reírse como antes. Pero el mar está muy lejos y mamá no se ríe.

Así que abro todas las llaves de la casa: la del baño, la de la cocina, la de los patios. Me quito la pijama y comienzo a echarme agua por todos lados, a chorros, me da mucho frio, pero no me importa, yo también quiero ser ballena. Y solo cuando todo está mojado, yya tengo los labios morados cierro los ojos bien fuerte y me pregunto ¿Qué es lo que sueña mamá?

Escritora sin sitio.

Loca de a ratos.

A veces tan triste.

A veces tan muerta de risa.