Wanderwall

Probablemente cuando escuchamos la palabra Wonderwall lo primero que nos viene a la mente es la canción de los hermanos Gallagher, escrita por Noel Gallagher y perteneciente al álbum de estudio What’s The Story Morning Glory? (1995). Sencillo que lanzó a los británicos al paraíso, con influencias musicales pertenecientes al cuarteto legendario de Liverpool, The Beatles.

Estilos como el pop, rock, música india y la psicodelia eran la bandera que portaban con estilo The Fab Four; desde este punto, podemos hablar un poco más del compositor de la aclamada canción “Something”, George Harrison, quien en enero de 1968 hizo su primer álbum en solitario Wanderwall Music para la película Wanderwall, dirigida por Joe Massot. Dicha producción fue creada en conjunto con grandes músicos como: Ringo Star, Eric Clapton y Peter Trok.

 
 

Una joya encapsulada en el tiempo que, a pesar de llegar al festival de Cannes, no logró la proyección que esperaba. Pero todo cambió cuando apareció la canción inédita de Harrison “In The First Place”, ocasionando que el film fuera restaurado. Los ingresos de la composición ayudaron a pagar el tratamiento del compositor contra el cáncer, quien falleció el 29 de noviembre del 2001.

Esta bella pieza nos recuerda la cultura popular de aquel tiempo creada por la unión de Joe Massot (director), Gerard Brach (guionista) y Gulliermo Cabrera (novelista), quien años después escribiría el clásico de culto Vanishing Point (1971).

Wanderwall trata de un científico de edad avanzada, el profesor Collins (McGowrang), mal humorado, despistado y acumulador. ¿Qué hace atractivo a este personaje? Si su vida diaria era investigar las células y observarlas durante el día y después ir a su apartamento a seguir estudiando, la acción que rompe a este aburrido protagonista y lo torna en una historia que vale la pena contar.

Observamos el mural que está en su cuarto, donde se encuentran colgadas unas cajas con mariposas disecadas, al mismo tiempo notamos la llegada de uno de los elementos más importantes, la música, que actúa de forma intradiegética, provocando que el científico pierda su concentración y enfurezca lanzando un objeto a la pared, tirando una de las cajas donde coleccionaba mariposas.

 

El bello simbolismo que encarnan las alevillas en el encierro dentro de las cajas y lo que representa la ruptura del cristal al caer al piso, es donde podemos apreciar la libertad de las mariposas que irónicamente, estando muertas salen de la caja y empiezan a volar, emprendiendo el camino del deseo.

Así es como queda un agujero en el muro que refleja una luz llamando la atención del científico, donde empieza a ver la silueta de una mujer (el deseo). La música y la luz despiertan el apetito dentro de Collins, encontrando un nuevo universo plasmado en la chica de piel dorada Penny Lane (Jane Birkin), convirtiéndolo en un feliz voyerista.

 
 

También nos muestran el sentimiento de culpabilidad que genera el goce de observar a esta hermosa chica, esta parte queda muy clara cuando Oscar tiene una alucinación en la que su madre entra en una silla de madera, dispersándose entre una nube de humo que poco a poco nos deja ver su figura humana, mostrando su mano en señal de amenaza, el profesor lo niega y vuelve a cerrar el portal colocando nuevamente el cuadro.

El apego que existe en reflejar la idea de princesas de Disney, que básicamente son jóvenes hermosas, algo incompetentes que necesitan ser rescatadas por un amor verdadero; en este caso, esta perfecta chica tiene un novio al cual hacemos mención por el nombre de Young Man (Iain Quarrier), que al igual que en la modernidad líquida, la vida de estos interesantes personajes nos muestra lo momentáneos, placenteros y solitarios que son en realidad.

Wonderwall juega entre los simbolismos y la estética visual de la psicodelia que es marcada por la composición de la banda sonora de Harrison, donde es notorio que la música es lo más fuerte que hay en la película, logrando romper la barrera generacional que existe entre la juventud y la vejez. Imágenes caleidoscópicas, acompañadas de colores vibrantes son los que logran cuestionarnos si lo que estamos viendo es la realidad o parte de una alucinación del profesor, remarcándolo con la vestimenta que opta por usar al final: un traje fino, acompañado de una capa y un sombrero.

El contexto superficial, solitario y doloroso en que vemos envuelta a Penny Lane nos deja ver claramente que el suicidio es el siguiente paso para este personaje, evidenciando que este sería el gran momento para el profesor Collins, glorificando todas sus fantasías al ser el salvador de la modelo.

Sin duda alguna este psicodélico largometraje de Massot logrará un impacto cultural más fuerte de lo que fue en su lanzamiento.