El mercado del arte en México: inversión y posicionamiento social

El mercado del arte en México: inversión y posicionamiento social

El arte contemporáneo se enfrenta con su propia subjetividad debido a las vertientes que lo conforman y lo emplazan en los distintos ámbitos donde se mueve, tanto en el ámbito privado, público, institucional, no institucional e independiente. Por esto, para entender qué condiciona y cómo se ve afectada, beneficiada o modificada la producción y la circulación del arte en el país es necesario analizar aspectos económicos, socioculturales y políticos del arte, las influencias del mercado y del coleccionismo, sus medios de difusión y circulación, la plusvalía económica y simbólica que los envuelven y el movimiento de capitales económicos y simbólicos que giran en torno al quehacer artístico.

Se puede decir que el mercado del arte trabaja principalmente bajo el posicionamiento del entramado social, donde se mueven tanto valores simbólicos como económicos que generan capital. Es de esta manera que el consumo del arte permite una distinción y clasificación social y el mercado del arte no se encuentra para nada exento del gusto como signo de visibilidad simbólica para su propio consumo.

Entonces, si gran parte de la producción y de la circulación de la cultura en el país tiene que ver principalmente con el movimiento de capitales, tanto simbólicos como económicos, entonces el coleccionismo juega también un papel importante dentro del panorama artístico contemporáneo, pues son en gran parte colecciones y coleccionistas los que mueven el arte bajo estos términos (políticos y económicos).

Las características del mercado del arte mexicano engloban factores poco positivos. Por un lado, la no transparencia: no existen datos sobre el movimiento del mercado del arte, México no cuenta con encuestas y no se tiene retroalimentación sobre el tema, esto tiene efectos directos sobre políticas de atención e influye con la promoción del mismo.

A consecuencia de estas deficiencias en los registros nadie sabe qué se vende y a qué precios, a menos claro, que se asista a todas las subastas efectuadas. La falta de información sobre los comportamientos del mercado del arte en México impacta también en la autonomía del país, de aquí la influencia de Estados Unidos respecto a América Latina y México en el arte. Otro dato igualmente importante es que la mayor parte del arte mexicano no se vende en México, por lo que es difícil calcular así el estatuto del artista. Esto nos lleva a cuestionarnos ¿qué tanto el arte en México es valorado para invertir? y ¿en qué interesa invertir? Galán de la Barreda dice: “en México como en Estados Unidos para comparar y poder comprobar la hipótesis de que en tiempos de inflación se invierte más en arte y en oro a fin de cubrirse de sus efectos la inversión en arte tiene que asegurar que dará en algún punto rendimiento.”

Igualmente, el coleccionismo y el mercado del arte contemporáneo abarcan en un gran porcentaje las piezas de arte como soporte matérico, sin embargo, gran parte del arte contemporáneo es efímero. Por esto, parte del problema del arte contemporáneo en el coleccionismo se registra a lo matérico. Dado que se hace memoria con lo matérico, debe haber un registro de cada pieza de arte. Nos encontramos pues en un polo cultural que pide registros o huellas en las obras de arte. Así, al no haber registro matérico en el arte, este no entra ni al coleccionismo ni a las casas de subasta. Esto se debe a la transmisión de conocimientos como principal problema, se piensa que si no se tiene registros de una obra, esta no existe y no hay transmisión de conocimiento. Por esto la problemática del coleccionismo del arte contemporáneo tiene que ver en gran parte con la características efímeras del arte actual: performance, video arte, instalación, entre otras.

Por estas razones, el hecho de que no se coleccione provoca que se frene la producción del arte.  México  se enfrenta a estas problemáticas fundamentales en el mercado del arte contemporáneo, Sánchez dice: “Muertos Carrillo Gil, Gelman, Constantier, ¿quién colecciona hoy en México a sus contemporáneos? ¿Cuál será el destino de la colección Gelman y del reciente legado patrimonial de Constantier? La obra importante de los artistas contemporáneos mexicanos menores de cincuenta años no está en los museos nacionales. Después de la colección legada por Tamayo, no hay ningún lote de arte contemporáneo internacional de peso en ningún acervo gubernamental.”

La práctica artística contemporánea es teóricamente compleja, la inestabilidad del prestigio de un artista se ve afectada por políticas de mercado, que los selecciona bajo conductas de beneficio económico venidero. “No siempre el punto de partida es un interés por la creación estética. Generalmente se trata de una estrategia de marketing y –en muy raros casos- de una mística corporativa o de un estilo profesional.” (Sánchez, 105).

El arte sigue siendo signo de distinción social y funciona como una microeconomía o como negocio redondo, el banco toma ciertas acciones respecto a las ferias de arte y la venta de arte contemporáneo para que su dinero regrese al mismo lugar, de nuevo al banco. No parecería raro por tal razón que en los lugares donde se realizan las ferias de arte resulten tener una economía tan estable, pues son las personas de altísimo poder adquisitivo las que invierten enormes cantidades de dinero en piezas de arte contemporáneo en estas ferias. Queda claro, que no son las galerías las que le venden a este pequeñísimo sector de la alta élite, ya que las galerías y las casas de subasta tocan a un público diferente. Más aún, este sector muy rico de la sociedad es el que considera al arte contemporáneo como medio de inversión, todo por conservar y posicionar su propio estatuto. Este mundo de inversión se mueve en general en el anonimato, y esto le pega al arte contemporáneo porque de esta manera no se puede saber ni qué se vende ni quién compra.

Así pues, el arte funciona como inversión, pero también como posicionamiento de la élite. El arte sigue teniendo un campo de distinción y un estatuto privilegiado. Claro está que aunque en México las dinámicas sobre la compra venta de arte contemporáneo son totalmente diferentes a otras partes del mundo, sigue siendo un pretexto para mover capitales económicos pues finalmente lo que importa en cuestión de economía e inversión de capitales culturales no es el arte, sino en qué se invierte.

El mercado del arte viene a ser un efecto en torno a la causa del posicionamiento en el tejido social y del movimiento de capitales económicos en base al movimiento de valores simbólicos. El consumo del arte permite clasificarnos socialmente. Asimismo, el mercado del arte se encuentra fuertemente relacionado con la fabricación del gusto y como signo de visibilidad simbólica. Cualquier entramado social de la modernidad a la fecha tiene preestablecidos los criterios de diferenciación de lo que somos.

 

Fuentes:

El Cubo De Rubik, Arte Mexicano En Los Años 90, Montero (2013)

Hablando En Plata, Galán de la Barreda (2002)

El Tiburón De 12 Millones De Dólares, Thompson y Ribera (2010)

Los retos de la curaduría en México. 7 curadores opinan para Revista Código en agosto de 2016

Disfruto del cine, la lectura y las micheladas. Últimamente interesada en la relación entre tecnología y arte. Me gusta bordar y hacer instalaciones con hilos. Me fascinan las miniaturas y siempre recuerdo lo que sueño.