Joaquín Sabina vuelve a compartir su poesía

Joaquín Sabina vuelve a compartir su poesía

Joaquín Sabina regresó a México con su nuevo material Lo Niego Todo, reponiendo fechas después de la operación de hernia ventral que sufrió a principios de marzo. El día de ayer realizó su último concierto en el país, con localidades agotadas a pesar de los cambios de fechas y un público ansioso por ver una vez más a este español.

Escuchar a Joaquín Sabina me recuerda a despertar un día de fin de semana con la música que llegaba desde el piso de abajo mientras crecía escuchando a cantautores españoles como Joan Manuel Serrat, Luis Eduardo Aute, Ana Belén, Victor Manuel; sin embargo, cuando yo era pequeña recuerdo no encontrarles sentido a las letras, en general si no tenían un ritmo musical que me llamara un poco la atención no me interesaban, al grado de que me llevaban a los conciertos de ellos al Auditorio Nacional y me quedaba dormida, sí, la verdad es que me aburrían.

Con el paso del tiempo comprendí que esas letras son como los libros, hay una edad en la que no estás preparado para entenderlas y por supuesto que no te identificas y se vuelven tediosas, tu nivel de comprensión es muy bajo para lo que se está expresando. Ahora reconozco que si bien, no es mi música favorita, aprender a apreciar esta música es como apreciar la lectura, a escuchar relatos y descifrar sus mensajes.

En el momento en que Sabina tocó el escenario, el recibimiento con un Auditorio Nacional completamente lleno (para ser la última de cuatro fechas) y de pie en verdad fue asombroso. La gente se para ante un poeta y maestro, ante una persona con carácter, que no duda en decir lo que piensa y lo expresa con sinceridad. El reflejo de la vida diaria en las letras de Joaquín Sabina, puras y convertidas en poesía, o poesía convertida en letras musicalizadas.

El diez de marzo de este año estrenó su más reciente material que al igual que la gira se titula Lo Niego Todo, del cual interpreto a menos siete de estos nuevos temas seguidos, mostrando al Sabina que muchos ya extrañaban. Al llegar al tema “¿Qué Estoy Haciendo Aquí?” Sabina dejó claro a sus 68 años que su responsabilidad como autor no ha decaído.

“La obligación de uno es escribir sobre lo que le está pasando, sobre lo que le está atormentando, sobre lo que está viviendo. Lo difícil es escribir sobre envejecer.”

 
 

Después de interpretar temas de este nuevo disco como “Lo Niego Todo”, “Quién Más, Quién Menos”, “Postdata” y “Sin Pena Ni Gloria”, llegó el momento de introducir a la banda que lo acompaña, o a la familia como él lo dijo; Sabina podrá ser la imagen y el nombre, pero esa banda que también llama “casa” a México, lo ha seguido a lo largo de su trayectoria, ayudando a formar al mismo Sabina y a la música que mueve a miles de personas alrededor del mundo. Entre la llamada “banda dura” o las personas que han pasado más años con él se encuentran Pancho Varona, Antonio García de Diego y Mara Barros, a cada uno de ellos dejó interpretar temas en solitario. Mara o “Marita” interpretó una canción surgida de una de las últimas conversaciones entre Sabina y Gabriel García Marquez, y que forma parte de su disco como solista titulada “Hace Mucho Tiempo Que No Me Hago Caso”. Una mujer con una voz espectacular y una presencia innegable.

 
 

El concierto siguió con éxitos como “19 Días y 500 Noches”, “Noche De Boda”, “Una Canción Para La Magdalena”, “Por El Boulevard De Los Sueños Rotos”, hasta finalizar con “Princesa”. Llevando al público por un recorrido de su trayectoria, recordando a viejos amigos como Chavela Vargas y comentando hasta de nuestro actual presidente con su "compartido" gusto por la lectura, con asistentes de todas las edades que cada vez se animaban más y cantaban cada vez más fuerte. Teniendo como apoyo una proyección que comenzó con frases referentes a sus canciones más reconocidas, no era necesario nada más que el arte que se adaptaba a la letra de cada canción.

Joaquín Sabina, una persona elocuente, inteligente y para muchos un genio que ha experimentado siempre con diferentes ritmos. Regresó al país para volver a demostrar que tiene algo que decir, que no se necesita un gran show para hacer pasar al público un buen rato. No fue la primera vez que lo vi en vivo, pero lo que antes podía considerar como muchos un concierto “de papás”, ahora que he crecido, leído, experimentado y sobre todo vivido, me queda claro que puede se puede escuchar poesía, que esas letras si tienen sentido y que es lo que falta en muchas de las letras modernas: un poco más de inteligencia para narrar una historia dentro de una canción con sentimiento. Con todo y una reciente operación, la voz peculiar que  porta un bombín no deja de sorprender y esperemos que todavía haya Sabina para rato.