Get Out

Arte por: Karla Paola Vazquez

La opera prima del director Jordan Peele, Get Out (2017) nos mantiene en la cuerda floja entre el horror, el misterio, hasta deslizarnos por una elegante comedia. Tiene un guion creativo y divertido donde trata de una forma inteligente la situación de racismo que siempre se ha vivido en los Estados Unidos y nos invita a sumergirnos al tema de una forma muy original, al dejarnos escuchar “Run Rabbit Run”, una de las canciones más populares durante la Segunda Guerra Mundial.

"On the farm, every Friday, On the farm, it's rabbit pie day.
So, every Friday that ever comes along,I get up early and sing this little song
Run rabbit – run rabbit – Run! Run! Run!."
 

"En la granja, todos los viernes, En la granja, es día de tarta de conejo.

Así que, cada viernes que viene, me levanto temprano y canto esta pequeña canción

Corre conejo - corre conejo - ¡corre!, ¡corre!, ¡corre!".

Como acto seguido tenemos la primera cacería que vemos en la película (el blanco somete al negro), alimentando la sensación de que el género que veremos a lo largo de Get Out será suspenso.

La música es pieza fundamental en el relato ya que sin previo aviso corta a algo mucho más sombrío a cargo de “End Titles” obra del compositor Michael Abels. Sin duda el músico crea el pegamento que nos mantiene inmóviles durante la proyección, creando una atmósfera a lo largo de 43 composiciones que nos remarcan la cultura del folk americano, mezclándolo con elementos tradicionales de la música africana, logrando que el mundo sonoro en Jordan Peele sea realmente aterrador.

 
 

Lo que hace diferente en todos los sentidos a esta producción es que no usa las líneas convencionales de narrativa, llevándonos por un guión brillante que palpita entre el sarcasmo y la ficción de los hechos, retratando a la sociedad en forma irónica y exagerada. 

Imaginen que esto es lo que sucede, tenemos una pareja joven de novios, la chica es hermosa y “blanca” y su novio es sexy y “negro”, se ve que tienen buena química y llevan aproximadamente cuatro meses de relación, Chris Washington (Daniel Kaluuya) está nervioso por conocer a los padres caucásicos de su novia Rose Armitage (Allison Williams).

 
 

Me gusta mucho como Jordan escribe el guion planteando al negro como la comida de los blancos y es deliciosa la forma en que nos muestra lo “cuerdo” que parece ser la metrópoli y lo enferma que esta puede llegar a ser cuando te adentras a ella (el bosque).

La pieza más aclamada del compositor Abels sin duda alguna es “Sikiliza Kwa Wahenga” (escuchen sabios), que suena como una sesión en el tras patio del infierno. Las palabras que podemos escuchar en dicha composición están en Suajili, si las traducimos la canción dice lo siguiente:

"Ndugu, sikiliza ukweli. Kukimbia, kukimbia mbali na kujiokoa "
“Hermano, escucha la verdad. Corre, corre muy lejos y sálvate”.

Es como una especie de cántico de las almas africanas torturadas en la antigua américa, siendo casi evidente que nadie entendió las frases de la canción continuamos por este maravilloso sendero que nos presenta a los padres de Rose, Missy Armitage (Catherine Keener) y Dean Armitage (Bradley Whitford) quienes actúan tan complacientes y felices con el nuevo novio negro de su hija.

Un viaje estremecedor por la esclavitud es lo que nos hace sentir cuando encontramos a los sirvientes que habitan en la casa de los Armitage. Georgina (Betty Gabriel) quien se dedica a las tareas simples de la casa y Walter (Marcus Henderson) quien tiene un papel en el exterior del lugar a cargo de las tareas pesadas como el cortar la madera. Es inquietante la forma en que se presentan dichos personajes en la narrativa, ya que no hay peor forma de mostrarlo que con acciones forzadas y no por parte de la brillante dirección, si no por parte de lo irracional que son las acciones de dichos intérpretes, te trabas al ver sus expresiones faciales generando un sentimiento de asfixia al no saber que ocurre.

Toda la obra está bañada de comentarios racistas como:

“White family, black service it's a total cliché."
"I would have voted for Obama by third term, best president of my life.”
"Familia blanca, sirvientes negros es un cliché total".
 "Habría votado por Obama por tercera vez, el mejor presidente de mi vida".

Y sí, todos sospechamos que lo que estaba pasando en la casa era muy raro, servidumbre negra que carecía de total sentido común, pareciendo poseídos o idiotas. Llegando al punto interesante de hablar de Drapetomanía, termino que se usaba para señalar una supuesta enfermedad mental que padecían los esclavos negros de los estados sureños en Estados Unidos durante el siglo XIX, según las investigaciones del doctor Samuel A. Cartwright este padecimiento relataba la forma en que los esclavos negros buscaban huir del cautiverio, ya que los cautivos se dedicaban a ser sumisos y a servir a sus amos blancos, quienes los trataban amablemente, alimentándolos y vistiéndolos. Para poderlo entender mejor, era como tratar a un niño a los cuales hay que procurar y cuidarlos para que no escapen. Cuando desobedecían a sus amos se sometían a diversos métodos para retirar al diablo de sus cuerpos, uno de ellos era el amputarle los dedos gordos de los pies.

 
 

Sin duda la esclavitud demuestra ser una vez más una industria lucrativa para los capitalistas blancos, explotando los cuerpos negros que son deshumanizados mediante el hipnotismo que permite a los Armitage controlarlos.

Peele es muy puntual en el lenguaje sonoro que utiliza para comunicarnos de manera subconsciente el “permanecer despierto” con la canción “Redbone” creación del músico Childish Gambino, que se desprende de su tercer álbum de producción Awaken, My Love (2016), haciéndonos sentir cómodos con el ritmo y la imagen que narra ese momento. Sin embargo, la letra es un spoiler que acompaña la narrativa del largometraje.

"They gon' find you, Gon' catch you sleepin'. Ooh, now stay woke, Niggas creepin, Now don't you close your eyes."
"Ellos te encontrarán, te atraparán durmiendo, quédate despierto, no cierres los ojos".

Remontemos las primeras películas de zombies americanas, como White Zombie (1932) y I Walked With A Zombie (1943), en la que los zombies son representados por esclavos negros, marcando los comienzos racistas en la cinematografía, ya que un zombie es despojado de su alma y voluntad, siendo utilizado solo como un medio para un fin.

Asemejando a estos seres de ciencia ficción con las ideas segregacionistas en que los negros son de intelecto limitado, animales, insensibles, fuertes y en algunos casos esclavos sexuales como lo retrata  Jordan  a Andrew (Lakeith Stanfiedl),al lado de una señora vieja y sin nada que le aporte en realidad, más que los bienes materiales que ya hemos mencionado antes.

 
 

El mito culturalmente construido en torno a la heteropatriarquía de la agresividad animal del hombre negro y su apetito sexual por la mujer de raza blanca es muy expuesta en este filme, regresando al concepto inicial de un zombie cimentando así a la raza negra como subhumanos que deben de ser esclavizados.

Es maravillosa la forma en que Jordan nos muestra el lugar hundido en relación con la esclavitud, siendo un lugar completamente obscuro, vacío, privado, perfectamente diseñado para ser aterrador y lejos de la raza aria.

Los Armitage se dedican a secuestrar a las personas negras, convirtiéndolas en zombies y vendiéndolos como esclavos, siendo los hijos de este matrimonio el anzuelo para llevar acabo su plan y cumplir los ideales de Transmutación que consistía en tres fases: la hipnosis que es el primer encuentro con el lugar hundido, la pre operación psicológica, donde a los candidatos negros se les explica la forma en que su cerebro va a seguir conectado, van a poder ver y escuchar pero no tienen control mínimo sobre su cuerpo, generando  una conciencia limitada, con una existencia pasajera, finalizando así en la transmutación donde el cerebro es reemplazado para dar paso a un raza suprema.

 
 

Las personas siempre buscan más poder, más fuerza, más juventud, buscan saciar sus instintos recordándome a la película The Skeleton Key (2005), que nos habla del mismo tema pero en este caso las personas son sometidas por medio de la religión Vudú.

 
 

Get Out, un filme generacional que refleja el mundo enfermo y bastardo en el que vivimos, lleno de división racial, de la busqueda de una supremacia inexistente, un película inteligente con un guión creativo que hace sentir que todo lo que ves durante 103 minutos fuese tu primera vez experimentándolo o pensándolo.

Con una producción de mediano presupuesto, el americano Jordan Peele nos enseña que para hacer buen cine necesitas tener creatividad y una buena historia que contar, con el sutil mensaje de despertar y recordar que la supervivencia del ser humano es resistencia.

 
 

Aquí puedes escuchar el soundtrack completo: