¿Qué se siente estar detrás de una vitrina en el Barrio Rojo?

Saber un poco más del lugar que visitas por primera vez siempre va a hacer tu visita más rica, más completa y más interesante, comprendes mejor el po rqué de las cosas y evitas terribles malentendidos. Debo admitir que la primera vez que visité Ámsterdam fui una "súper mala turista" porque fui sin hacer casi nada de investigación. Cuando llegué y comencé a recorrer el centro tuve el shock cultural más intenso de mi vida, no podía creer el olor a mariguana por todas partes y descubrir que los coffe shops no son exactamente tiendas de café, también ver como la gran cantidad de gente que anda en bicicleta que no respeta al peatón cuando se meten tantito en su camino; pero lo que me causo más impacto fue ver a las prostitutas en las vitrinas en uno de los barrios más populares en Ámsterdam, El Barrio Rojo (Red Light District).

 

Mi primera impresión y mi terrible experiencia

Considero que mi opinión acerca de la prostitución aún carece de fundamentos para decir si está del todo bien o mal, sinceramente me encantaría un mundo donde nadie tuviera que ganarse la vida de esa forma, sin embargo no puedo criticar a nadie que se gane el dinero con este trabajo porque no he estado en sus zapatos. A continuación, describo mi mera experiencia en el barrio rojo y mi breve opinión.

 
 

Caminar  por el barrio rojo, como mujer y ver como otras "mujeres" y ningún hombre (sólo como trasvestis o transexuales pero nunca actuando como la figura masculina) se exhiben en lencería en las vitrinas para atraer clientes como si fueran productos tal cual, para que les paguen por sexo; me es inevitable sentirme incomoda, aquí encuentras de todo, como dije trasvestis, transexuales, señoras grandes, hasta mujeres tan atractivas que pudieron haber sido modelos de Victoria's Secret en otra vida.

Mi primera experiencia acaba cuando saco mi celular para hacer una foto discretamente (la peor turista del mundo), cuando sale el trasvesti de la vitrina y me avienta agua gritando en inglés que no filmara combinado con “bitch”.

 
 

En uno de los famosos free walking tour de Ámsterdam el guía nos comentó algunos datos sobre el barrio rojo y las trabajadoras del sexo que te dejan con un buen sabor de boca. Nos explicó que está totalmente regulado, que las mejores chicas del mundo están ahí y lo hacen por decisión propia, ganan súper bien y que de la misma forma como cualquier trabajo deben pagar impuestos por sus servicios, etc. Por otro lado, en medio del barrio rojo existe una tienda de la fundación She is not for sale, donde venden artesanías de Ámsterdam hechas a mano y en esa ocasión un vendedor me contó brevemente que muchas de las trabajadoras en el barrio rojo han sido víctimas del tráfico de humanos, ya que es muy común que traigan a jóvenes de partes como Europa del Este con engaños de empleos mejores pagados en hoteles o restaurantes pero terminan siendo forzadas a trabajar como prostitutas detrás de las vitrinas del barrio rojo y que realmente  no existen números oficiales sobre el tráfico de personas. Esta información me dejo helada, por más datos buenos que había obtenido del guía turístico, lo que hace esta fundación es brindar comida saludable a las chicas que trabajan detrás de las vitrinas a precios muy económicos y les ofrecen la oportunidad de realizar cursos de cocina, para así poder desarrollar nuevas habilidades y conseguir un empleo “digno” al final de los cursos. Para más información pueden visitar el sitio We Are Not For Sale.

En mi última visita a Ámsterdam, volví a visitar el distrito rojo pero esta vez tuve una experiencia totalmente diferente, estar detrás de una vitrina. Todo empezó cuando ya noche me senté en la orilla de uno de los hermosos canales, donde tenía de frente un par de vitrinas del otro lado con tres mujeres coqueteando con todos los que iban pasando, yo me preguntaba en ese momento si en verdad era rentable pues no había visto que en serio la gente entrara a las cabinas, llegue a pensar que era puro show, que tal vez no era verdad. Cuál fue mi sorpresa que en cuestión de 15 minutos la más atractiva de ellas ¡tuvo un cliente! Sólo era cuestión de poner atención, después de ello vi a más hombres entrando a las cabinas de las calles más concurridas quitándome totalmente las dudas. Finalmente, esa noche cerré mi experiencia del barrio rojo con el  Museo de la prostitución, Red Light Secrets, el primer y único museo sobre este tema en el mundo, se los recomiendo ampliamente, cierran hasta medianoche y puedes contratar un audio que te va contando historias narradas por una “prostituta” en cada sección.

Definitivamente ha sido uno de los museos más entretenidos e interesantes que he visitado, te dan datos importantes sobre la prostitución en general, revelando que es el trabajo más antiguo del mundo, te dan información sobre los países con mayor regulación, en cuales no tanto y en los que no está casi nada; y de acuerdo a ellos, hubo una época que en México estaba más regulado que en Holanda.

Una de sus atracciones más importantes del museo es pasar por una auténtica vitrina que años atrás funcionaba como una normal. Fue en 2014 que apenas abrió este lugar como museo, aquí puedes estar detrás de una vitrina en el barrio rojo con todos los detalles de una real, puedes acercarte a la ventana y ver a toda la gente pasando viendo vitrinas, es muy gracioso como se sacan de onda. También te puedes sacar la foto con antifaces especiales y te ponen tips para que tengas éxito atrayendo a los clientes, después puedes ver como son los cuartos normales y los de lujo donde los clientes obtienen los servicios, es increíble todo el detalle que tienen, al final te muestran algunos datos fuertes sobre las mujeres que han muerto haciendo su trabajo en el barrio rojo ya que la prostitución es uno de los trabajos más peligrosos del mundo, las historias que te narran en esta sección en el audio son de verdad horribles.

 
 

Al estar en la vitrina del museo con la luz roja (que por cierto la luz roja es para las mujeres y la luz morada para transexuales o trasvestis) me tomé la foto, pero en realidad me sentí muy mal de hacerlo, aunque no es más que una atracción más del museo para que se diviertan los turistas, no pude evitar tomar esta acción más a fondo, me sentí como si me burlara de las mujeres que están en esta situación, independientemente si es por decisión propia o por otras cuestiones. 

Sin duda es interesante ver el detrás de la vitrina como va pasando la gente que va especialmente a mirar o a obtener algún servicio de las prostitutas. 

Finalmente es sólo mi sentir y mi opinión, pero es un hecho que cada vez estoy menos de acuerdo con esta industria en el barrio rojo y en cualquier parte del mundo, aunque se presuma que está más que regulada.

Después de mis experiencias donde fui la peor turista les recomiendo siempre investigar lo más que puedan de los lugares que visitan sobre todo si la cultura es totalmente diferente como en el caso de Ámsterdam, y siempre buscar más información aparte de la que nos pueda dar un guía turístico, para ser conscientes del tipo de industrias que estamos alimentando.

 
 

Checa el aftermovie de este viaje:

 
 

https://munchies.vice.com/en_uk/article/making-soup-with-sex-trafficking-survivors-in-amsterdams-red-light-district

Comunicóloga, blogger de viajes , amiga de todos los animales y a veces fashionista.