Alien: Covenant. Tan dominguera como la barbacoa

Alien: Covenant. Tan dominguera como la barbacoa

Spoiler Alert

Vamos a hablar de estrenos, vamos a hablar de Alien: Covenant (2017). No es crítica. Es nada más opinión dominguera, para lo que es: una película dominguera. Sí, como la barbacoa.

Dirigida por el aclamado Ridley Scott, esta secuela de Prometheus (2012), las cuales son las precuelas de Alien (1979) (que entienda el que sea fan), me tenía bastante emocionado, tanto que le dije a un compa que teníamos que verla en IMAX y comprar un combo. Para los morros de mi generación (noventas), creo que toda esta onda de Alien nos provoca mucha nostalgia y expectativa cinematográfica, por aquello de haberlas visto en Canal 5 en pijamas y con un chocomilk en la mano.

La película comienza bien, te atrapa con un épico preámbulo, fotografiado de manera inmaculada, con la bestia de Michael Fassbender al mando de la escena y un trip muy interesante sobre el sentido de la creación. Entonces tú crees que la cinta te va a dar eso, ¿no? Un buen de material filosófico para entender esta onda de la creación de la vida alienígena y como el ser humano no vale shit para comprenderlo, sino nada más para aprovecharse de la situación, creando a estos “robotsitos chidos” en modalidad sirviente, como lo son David y Walter.

Y pum, corte a: la nave especial y toda la película en declive total. Repentinamente, esta nave se empieza a incendiar porque “algo salió mal”. Solamente un “robotsito chido” (Walter) se encuentra a cargo de una misión de más de 2,000 colonizadores (se supone que todos van a un planeta nuevo a hacer hijitos y cabañitas y así) y tiene que despertar a todos porque ya no puede él solo.

James Franco se muere, porque hasta donde yo pude entender, le tenías que abrir a la camita espacial desde adentro. Y como Franco no despertaba, pos no le abrió y se murió. Sus amiguitos, sí se despertaron y sí le abrieron por adentro, entonces sobrevivieron. Luego, quieren que llores con el ridiculísimo video romántico de Franco trepado en una montaña, cuando la película no lleva ni 20 minutos, no conociste al personaje y no sabes quién es la persona que le llora (Daniels, su esposa). Es imposible empatizar. Es imposible empatizar porque era James Franco, tal vez.

Una vez que ya está toda la tripulación despierta, cabe mencionar que toda esta gente fue estratégica y minuciosamente seleccionada para completar la misión de trasladar a todos los colonizadores al planeta Origae-6. Llevaban años y años entrenando para esto y la vida entera se les iba a resolver al llegar ahí… de por vida. PERO, ¿por qué no se les atraviesa una señal de audio de lo más distorsionada, creepy, incomprensible, enigmática, de un planeta que no conocen y deciden ir “a ver qué pedo”? ¿por qué no? Alien es más sci-fi que horror. En el horror la regla siempre es “ir a ver qué pedo”. Aquí no aplicaba tanto.

Pero bueno, Daniels, que parecía ser el único ser vivo con sentido común en toda la película, se opone ante el nuevo capitán (antes era Franco, ahora es Crudup) y pese a su oposición, se van como puercos al matadero. Abortar misión de años de preparación. Vamos a ver de dónde viene la señal placosa (los del norte entenderán esta palabra). ¿Neta?

Llegan, salen como Juan por su casa. Y dicen “está más chido aquí”. Al explorar el lugar, recuerdo perfectamente que uno de los personajes comenta que no hay vida en el lugar. Dos personajes de lo menos entrañables, y no me refiero a Demián Bichir (ese compa lo hizo muy bien), descubren once again unos huevecillos bastante misteriosos (vida), los tocan y por arte de magia se les incrustan los Alien bebés. Feliz día de la madre. Estos Alien bebés, gestan en un abrir y cerrar de ojos y no dan chance de nada. Nadie menciona nada acerca de los huevos del mal.

Total, después de que se dan cuenta de que las cosas OBVIAMENTE no pintaban para bien. David, el otro “robotsito chido”, que es el que sobrevive en Prometheus, los “salva” y es así como descubren que ahí estaba todo el pasado de la Dra. Elizabeth Shaw, bla bla bla.

Empiezan a matar a todos, incluido el capitán Billy Crudup (cómo me cae bien ese bato), pero pues mi rey, todavía que ve las macabras intenciones de David, a su compa más decapitada que nunca y la cara de perro endemoniado de Fassbender. Le pide explicaciones, va y le dicen que se asome al nido de un Alien, que “no pasa nada” y pues ya para qué les sigo diciendo. Cosita.

Y, para terminar con esta opinión dominguera. Por fa, échenle más ganas a la edición. La escena de Fassbender vs. Fassbender no pudo estar más obvia que la vida misma, neta. TODOS sabíamos la verdad, absolutamente todos. Y no nos sorprendió. Eso de andar cortando de toma antes de agarrar el cuchillo letal de la victoria, no engañó a nadie.

¿Se acuerdan que les dije que Franco se murió porque no le abrió por dentro a su camita espacial? Pues en la escena final, todos ya emperrados porque sabíamos que se había trepado David y no Walter y encierra a Daniels para dormirla. ¡¿Cómo por qué no le abre Daniels por dentro para escapar si todos al principio hicieron lo mismo?! ¿Por quién nos toman?

Muchas fallas con el guion, muy poco entretenimiento visual, lo gore estaba chido, pero nada más.

 En fin, para el gran trailer que se aventaron, yo me esperaba chingos pero chingos de Aliens, muchísima más aventura, menos eventos predecibles y la neta, para nada se me antojaba la escena pseudo-porno del bato y la morra bañándose, otra vez, es más sci-fi que terror. No entiendo por qué se aferró mi compa Scott a darle estos tintes de un género que no va.

Échensela en domingo, no da para más.

 
 

Soy director, escritor, hijo único y cantante de baladas frustrado, vendo paella los domingos. Entre semana opino acerca de películas padres y no tan padres en @velvmagazine, hago creatividad para @inteliafilms y soy coordinador en @clavecinepuntocom.