Si algo puede salir mal, saldrá mal

Si algo puede salir mal, saldrá mal

La ley de Murphy es un imperativo que algunas veces raya en lo sobrenatural en cuanto a la precisión de sus predicciones, sin embargo, detrás de su carácter fatalista oculta principios básicos de mejora continua.

Imaginemos la siguiente situación: esta usted desayunando un pan con esa mermelada que tanto le gusta y por alguna razón su pan cae al suelo, ¿Qué cara del pan terminará en contacto con el piso? Si su respuesta es que será la cara que lleva mermelada, es muy probable que esté usted familiarizado con la Ley de Murphy.

Edward A. Murphy era un ingeniero trabajando para la fuerza aérea americana en 1949. Las historias dicen que la enunció durante su trabajo tratando de determinar los efectos de las fuerzas provocadas por los cambios de velocidad sobre los pilotos. Dichas fuerzas eran registradas por sensores pero éstos no arrojaban ningún dato, tras una revisión, se descubrió que los sensores estaban conectados de manera incorrecta. Existen algunas variaciones de la historia, pero todo se resume a que Murphy estableció que mientras hubiera posibilidad de error, este se presentaría invariablemente. 

Al pensar en estas situaciones, la tendencia es creer que es una forma pesimista y, hasta cierto punto, derrotista de ver las cosas. Pensar así es una forma de desvirtuar el espíritu de las palabras de Murphy. Lo que este astuto ingeniero buscaba al enunciar su ley era establecer principios de “diseño defensivo”

¿Se ha preguntado usted por que la batería de su teléfono celular solo tiene una manera de acomodarse? Si intenta ponerla de forma incorrecta, la batería simplemente no entrará; es decir, no le están dejando espacio para equivocarse. El diseño defensivo se trata de eliminar las posibilidades de que algo salga mal, a prueba de fallas, o como algunos lo llaman “a prueba de tontos”. Esta situación, para un diseñador dispuesto a tomar el reto, supone un ciclo de mejora en las condiciones de seguridad de sus productos.

Las consideraciones derivadas de este enunciado van más allá de las prácticas, las implicaciones filosóficas son igualmente profundas. Una observación que se hace en el marco de la ley establece que un optimista cree que vivimos en el mejor mundo posible, mientras que los pesimistas tememos que eso sea cierto. Analizando un poco esta aseveración, podemos ver que el mundo avanza gracias a los pesimistas ya que los optimistas están bastante contentos con la situación actual.

Se han desarrollado derivaciones, corolarios y extensiones a la ley, muchas de ellas fueron compiladas por Arthur Bloch en El Libro Completo De Las Leyes De Mruphy. Aquí una pequeña muestra de la variedad de leyes enumeradas por Bloch.

Cuarta Ley de Finneagle

            Una vez que se ha hecho mal un trabajo, cualquier cosa que se haga para mejorarlo, unicamente lo empeorará.

 

Ley de Gresham

            Los asuntos sin importancia se resuelven rápidamente, los importantes nunca se resuelven.

 

Teroría de Supervisión Selectiva

            La única vez al día que uno se recarga y relaja en la oficina, es precisamente el momento en que el jefe pasa por ahí.

Ley de Restitución de Drazen

            El tiempo necesario para rectificar una situación está en proporción inversa al tiempo que se empleó para hacer el daño

Siempre será divertido jugar con las predicciones de la ley, ya sea que estemos en una fila lenta mientras las otras avanzan rápidamente o seamos víctimas de un universo que siempre favorece a la falla oculta, no olvidemos el espíritu del enunciado, tratemos de buscar formas de erradicar las fallas y siempre estemos preparados para que algo malo ocurra, después de todo, si creemos que nada malo puede pasar, probablemente estemos olvidando algo.

Fuentes:

El libro completo de las Leyes de Murphy, Arthur Bloch (2013)

No es cinéfilo, ve muchas películas. No es melómano, no quiere vivir sin música. No es escritor, es ingeniero. Quiere que todos sepan que el sentido de la vida el universo y todo lo demás es 42.