Pet Shop Boys regresan con un viaje de electricidad y nostalgia

Pet Shop Boys regresan con un viaje de electricidad y nostalgia

Fotos cortesía: César Vicuña 

Texto: SARASINH

Para cualquier melómano de corazón, asistir a un concierto es, sin lugar a duda, una experiencia religiosa. No importa el género, el artista, incluso la sede; saber que estarás ahí y escucharás en vivo a tu ídolo, llena el corazón como pocas cosas en la vida. 

Y si hay algo que los mexicanos necesitamos ahorita, es que nos regresen la sonrisa a nuestros rostros tan característicamente alegres.

Pues bien, Pet Shop Boys lo consiguió anoche con una velada que puso a todo el Palacio de los Deportes a bailar.

Después de haber ofrecido un concierto breve pero memorable en el Corona Capital del año pasado, el talentoso dúo dejó boquiabiertos a los fans que fuimos parte del espectáculo; y claro, también terminaron una lista de nuevos seguidores, que esperaban con ansia su próxima visita a nuestro país.

Afortunadamente, ¡no tardaron ni un año en volver! Todos listos y emocionados, esperamos el regreso del par inglés.

La noche pintaba para ser un poco caótica. Siendo que Pet Shop Boys compartía fecha con Def Leppard y U2, la ciudad colapsó. Pero nada de esto fue un obstáculo ante mi emoción por volver a ver a Neil Tennant y Chris Lowe en vivo.

Después de casi tres horas de tráfico, llegó el momento. Después de meses de espera, estábamos aquí.

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Un escenario similar al pasado me recordó que esta noche sería una experiencia audiovisual de calidad. Y cómo no lo sería, Chris y Neil fueron pioneros en lo que ahora vemos en muchos conciertos; y a pesar de esto, ellos lo siguen haciendo de una forma que es tan auténtica como brillante.

Para dar inicio a la experiencia, Pet Shop Boys nos deleitó con temas como ‘Opportunities (Let's Make Lots of Money)’, ‘The Pop Kids’, ‘In The Night’. Para ir subiendo más los ánimos y poner a todos a bailar, llegó ‘New York City Boy’, un clásico que todos los asistentes corearon de pie. Para mantener esa buena vibra tan alegre y contagiosa, llegó ‘Se a vida é (That's the way life is)’; una de mis favoritas desde que era niña.

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Una sorpresa bastante agradable fue tener percusiones y cuerdas en vivo. Los músicos invitados le dieron un toque perfecto a lo que ya amamos de este gran electropop ochentero.

Para quienes no seguían al dúo desde sus inicios, también sonó ‘Love, etc.’, un tema que curiosamente resulta ser muy relevante para la situación mundial que vivimos. Estos chicos tienen razón, nos urge la inocencia del amor.

Lasers, luces y pantallas que cambiaban con cada canción. No se limitaron a simples animaciones o el letrero del grupo, cada tema era una nueva experiencia. Como lo mencioné antes, Pet Shop Boys son expertos en dar espectáculos.

Temas como ‘The Dictator Decides’ y ‘West End Girls’ movían en sincronía efectos visuales, música y público. Todos bailaban, y Neil cantaba con una sonrisa de oreja a oreja, genuinamente feliz de estar en México.

Cuando llegó el turno de ‘It’s a Sin’, la piel se me enchinó de ver a tantas personas realmente conmovidas por escuchar esta canción, que salió hace exactamente 30 años. Ver a tantos fans satisfechos y emocionados fue un valor agregado a toda la genialidad que fue este concierto.

Después de la obligada ‘Go West’, el público pensaba que esto había terminado. Pero, ¿cómo? Aún faltaban un par de canciones del repertorio clásico.

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Y sí, esto aún no terminaba. Para un gran encore: el escenario se llenó de globos que parecían ser parte de la pantalla; confundían y maravillaban a la vez. ‘Domino Dancing’ levantó a todos de nuevo y para despedirse, su famoso cover de ‘Always On My Mind’ resonó intensamente en el recinto.

Emocionante, impactante y reanimador. Éste fue un concierto que se volvió en un viaje nostálgico para muchos, y una novedad electrizante para otros. Para mí, fue ambas.

 

 

 

 

Melómana de nacimiento. 

Escritora por convicción.

Fotógrafa neófita.

Amante del sushi y las películas de terror.

 

Blog: sögumenn.wordpress.com